supuesto de que son curvas de pendiente negativa y convexas con respecto al vértice de abscisas y ordenadas, lo cual se traduce en tasas marginales de sustitución decrecientes, las que su vez se pueden derivar de las utilidades marginales decrecientes de cada bien. Pero, en el caso de los bienes normales, hay una razón adicional por la que la demanda es negativamente inclinada, y esto se debe a que el efecto ingreso de un cambio de precio refuerza el efecto sustitución en el caso de los bienes normales. En el ejemplo de la ropa podemos ver cómo, al subir precio de la ropa, la cantidad demandada de ropa se reduce primero debido al efecto sustitución y después se reduce más debido al efecto ingreso. 10.6.5 Demanda por bienes inferiores En el caso de bienes inferiores, como el de muebles usados, el efecto ingreso juega en contra del efecto sustitución al definir la pendiente de la curva de demanda. Las demandas de los bienes inferiores son, ceteris paribus, demandas menos elásticas que las demandas de bienes normales; además, en la mayoría de los casos la demanda por bienes inferiores es negativamente inclinada porque el efecto ingreso contrario al efecto sustitución es menor que este. Pero, como dijimos en el capítulo anterior, dentro del grupo de bienes inferiores se puede definir un subconjunto de bienes en los cuales el efecto ingreso opuesto al efecto sustitución es mayor que el efecto sustitución, de tal manera que, por ejemplo, al subir el precio de un bien la cantidad demandada de este aumenta porque la reducción en la cantidad demandada generada por el efecto sustitución es más que compensada por el aumento en la cantidad demandada derivada de la reducción en el ingreso producto del aumento en el precio del bien. La demanda por este tipo de bien será positivamente inclinada. A este tipo de bienes se les denomina bienes Giffen, en honor al que descubrió este tipo de relación. Nótese que en el caso de los bienes Giffen la demanda sería positivamente inclinada. Este caso se ha observado en Hunan, China: en un análisis experimental se calculó que la elasticidad precio de demanda del arroz ante una reducción sustancial del precio (debido a un subsidio al arroz) fue de 0.25; es decir, al bajar el precio del arroz se consumió menos arroz. Esto se puede deber a que el arroz era una parte importante del presupuesto familiar y a que, al bajar drásticamente su precio, el efecto ingreso negativo dominó al efecto sustitución positivo en el consumo de arroz. Un corolario sorprendente de este estudio concluye que subsidiar a productos de primera necesidad, 329
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