Roberto dice que no tiene ninguna intención de retornar al Perú. Aunque participa activamente en la comunidad peruana de Los Ángeles y tiene un papel importante en las asociaciones de inmigrantes en Estados Unidos, él se siente más en casa fuera que dentro de su país natal. Hoy en día, sus parientes más cercanos están dispersos tanto en Europa como en Estados Unidos. Además su condición de leonciopradino (exalumno del colegio Leoncio Prado en Lima) lo vincula a una red global de compañeros emigrantes que formaron asociaciones en diversas partes de Estados Unidos (véase el capítulo 5). La meta de esta red es crear lazos basados en la solidaridad y el apoyo entre los emigrantes leonciopradinos donde quiera que vivan. Sobre esto, Roberto dice: Formamos parte de una familia y siempre nos apoyamos mutuamente para conseguir empleo y avanzar, dondequiera que viajemos o emigremos. No creo que jamás regrese al Perú. Me siento en casa acá en Los Ángeles, pero tal vez vaya a Europa algún día. ¿Quién sabe? Alma Alma, de cuarenta y cinco años, nació en uno de los distritos de clase alta de Lima; sus padres son de ascendencia extranjera. Su madre nació en el Perú, pero era hija de inmigrantes de Europa septentrional. Su padre, de otro lado, nació en España y pasó la mayor parte de su juventud en Inglaterra hasta que emigró al Perú al llegar a la adultez. Desde niña, a Alma le enseñaron que ella era distinta del resto y que su estatus como peruana de clase alta era un recurso importante al que debía recurrir cuando fuera necesario. También fue criada con la idea de que formaba parte de una red familiar de lazos que se extendía más allá del Perú e incluía parientes en Europa así como en Estados Unidos. Esta noción de pertenecer a un mundo reservado para un pequeño grupo de familias privilegiadas, que descienden directamente de inmigrantes europeos, también prevalecía en el colegio de élite en el que fue educada. Allí sus profesores hablaban solo en inglés, lengua que se usaba en casa de Alma, excepto por las criadas. Sobre esto, ella comenta: Mi familia proviene de Europa, y en el colegio muchos de mis compañeros eran como yo. Ellos tenían apellidos europeos no hispanos y crecieron con la idea de que eran distintos de los otros peruanos. En realidad, jamás me sentí peruana del modo que muchos otros se sienten. Entonces, aunque Alma creció en el Perú, jamás se identificó del todo con el país, debido a su crianza y entorno. 235
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