Peruanos en el mundo

argentina, formaron una institución llamada la Asociación de Damas Peruanas, cuya meta es realizar obras de caridad para ayudar a los peruanos recién llegados. A diferencia de los Estados Unidos y la Argentina, Japón solo abrió, recientemente, sus fronteras a la inmigración. Así, los peruanos que comenzaron a llegar a gran escala en 1990 siguen luchando por crear instituciones migrantes y formar una comunidad inmigrante organizada. Es más, como la política inmigratoria de este país solamente otorga la residencia y permisos de trabajo a los latinoamericanos de ascendencia japonesa, la comunidad peruana estuvo dividida en dos grupos durante varios años, según su origen étnico: de un lado estaban los peruanos de ascendencia japonesa, que gozan del derecho legal a trabajar en Japón por periodos de uno a tres años; y del otro, los que no tienen ascendencia japonesa, quienes están casados con peruanos japoneses o viven en Japón con papeles de identidad falsos o como inmigrantes no autorizados (Takenaka, 1999). Como los peruanos se han demorado en formar sus propias instituciones, el Consulado peruano en Tokio ha tenido un papel central en movilizarlos en Japón. En 1999, esta dependencia, junto a varios líderes inmigrantes, lanzó la denominada Campaña de Seguridad Ciudadana y Convivencia, que buscaba mejorar la imagen que muchos japoneses tienen de los peruanos y otros inmigrantes latinoamericanos como posibles criminales110. El grupo objetivo de la campaña, que fue publicitada en los periódicos de lengua española, era la comunidad peruana en general, a la cual el Consulado urgió a que respetara la ley japonesa y se mantuviera apartada del crimen. Sin embargo, contrariamente a unir a los peruanos para reclamar su derecho a hacer oír su voz en la sociedad anfitriona (como en Estados Unidos), o para ganar influencia en la política peruana (como en Argentina) y promover la integración de los inmigrantes (legales o no) al Japón, y con ello mejorar su imagen en la sociedad japonesa, esta iniciativa dividió a la comunidad peruana, pues volvió a un grupo de inmigrantes —los de estatus legal— contra el otro —los de condición ilegal—. DIVIDIENDO Y UNIENDO El orden social surgido de la emigración peruana reproduce las relaciones de poder y las identidades culturales y étnicas que dividen la sociedad peruana en clases económicas y sociales (Walker, 1988). Esto resulta evidente a partir de las muchas organizaciones y asociaciones voluntarias 154

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