Odi, otra hermana más de Lucy, llegó a Estados Unidos unos cuantos años más tarde siguiendo una ruta distinta. Luego de dejar su pueblo natal de Rivacayo a los diez años, se fue a vivir con Lucy y Benedicta a Lima. Allí terminó el colegio y encontró trabajo como empleada doméstica en casa de una familia peruana de clase media. En 1968, una amiga le pidió a Odi, ya de veinte años, que fuera con ella a Venezuela. La amiga había estado trabajando como ayudante del hogar en Lima para una pareja peruano-venezolana, la cual estaba regresando a su país y deseaba llevar consigo a dos empleadas peruanas. Odi aceptó la oferta y pasó los siguientes seis años en Venezuela, trabajando primero como empleada doméstica y posteriormente como vendedora en una tienda de telas. Durante su estadía en Venezuela, Odi frecuentemente recibió información acerca de sus hermanas en Estados Unidos, quienes la animaban a visitarlas. De este modo, viajó en 1974 a Estados Unidos, primero a Los Ángeles a visitar a otros de sus parientes, y después a Miami, donde se quedó hasta vencerse su visa de turista y se convirtió en ilegal. Luego de un par de años consiguió trabajo como empleada doméstica de una familia estadounidense en Miami, la cual le ayudó a conseguir un permiso de trabajo y la residencia legal. Hoy en día trabaja en un restaurante de Burger King y vive con Paul, su hijo de doce años, quien nació en Estados Unidos. Su esposo, también peruano, vive ahora con otra mujer en otra parte de Miami. En 1965, Lucy y sus hermanas recibieron la noticia de la muerte de su hermana Aniceta en Rivacayo, mientras daba luz a mellizos. Otras dos hermanas más, que al igual que Aniceta habían permanecido en su tierra y casado con paisanos, habían fallecido unos cuantos años antes; ellas dejaron tras de sí un total de diez hijos. Como el esposo de Aniceta la había abandonado varios años antes de su muerte, y dado que ella era la última integrante del grupo de hermanos de Lucy que vivía en Rivacayo, las sobrinas y sobrinos huérfanos debían ahora ser confiados a los vecinos y parientes lejanos. La muerte de Aniceta coincidió con la ley de inmigración de 1965 e hizo que la red inmigrante de Ofelia ingresara a su tercera fase. Para Lucy y sus hermanos su principal preocupación ahora era sacar a sus sobrinos y sobrinas de Rivacayo y llevarlos primero a Lima y posteriormente a EE.UU., a través del programa de reunificación familiar. Al respecto, ella dice: 119
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