Perlas y Flores N°18 al N°57
2 para tí cerrados los arcanos del saber; que tu concienciu sea tu norte; elll\ te dé ]u.z y poder para cumplir tu müdon sobre la tierra. Tu mision de am0r y de paz, siendo del hombre la amante com- pañera y n~ la sierva.'' . . E¡.;to dira el hombre en d1a no leJano; y aüte tan risueña perspectiva, podemos esrerar que no sea como hoy la desgra– cia patrimonio de llt virtud y de la ino– c~ncia, atreviéndonos á profetizar con justiciai que al .calor de la civilizaoion h'iuDfará el reinado de la virtud. EAUSTINA SAEZ DE MELGA.R. Crepúsculo. AL MUY íNTEL!GENTE NI~O Alvm·o Emilio 0arfi,a8. Te pareces al cóndor en las alas Con que levR.nta tu razon su vuelo, Cuanqo la altura de la gloria escalas Hasta tocar con el azul del cielo. Te pareces al sol del medio dia En que, al fuego que brota de tu alma Renaciendo más dulce la alegria., 1 :rorna á tu hogar la saludable calma. Te pareces al ángel de la guarda De tus padres velando junto al lecho, Pues que tu moble lealtad resguarda De las to!mentas su amoroso pecho. Y no eres cóndor ni eres sol radiante, Ni l:'res el ángel de la guarda hermoso, Sino un niño con alma de gigante Y noble corazon -y jeneroso. Así lo dice tu mirada ardiente Llena do luz, de ispiracion y vida: Así' se lee en tu serena frente De blancas .flores y laurel ceñida.. Sigue la senda que triunfante huellas; Remonta audáz tu generoso vuelo Hasta tooar el pabellon de estrellas Que brillan en la bóveda, del cielo, Y cnando veas desde lo aHo el mundo, Tan rníniwo como es y misera·ble, Que se hunde de un abismo en lo profuudo, De su propia ruindad al viento insta.ble, Tiende la diestra á tu poeta. amigo, Que en la to1·menta. sufrirá ~in calma, Y dile jeneroso: Vtn con migo · A la gran patria do11de vive el alma! ABELDE LA E. DELGADO, Linia, Octubre 10 de 1885. ~ i Honrad á las mujeres ! ~llas siemhrnn de rosas celestiales el camino de nuestra vida en la tierra; for. man lus lazos venturosos del amor, 1 b~jo el velo púdico de sus gracias, ah~ mentan en nuestra alma la flor inmor• ial de lo6 nobles 1entimiento1. PERLAS Y FLORES. La dicha infinita. La dicha suprema que siento en el alma Me obstruye la voz; No encuentro sonidos. no tengo palabras, No tengo expresion. Mi espíritu preso en dulces delicias Está sin calo1·; No lanza sus vuelos, sus raptos i::ublimes; Carece de accion. Yo siento lo bello, lo inmenso, lo eterno Lo pu1·0 de Dios; No sé dónde vivo, no isé dónde me hallo...... . ¡Oh, gran transicion!. ... Mi sér está mudo; parece sin vida En honda abstraccion ..... . La dicha que absorve, que embarga nu~stra alma No tiene expresion. DALU. V1mGARA VIDHALs. El progreso de la raza humana. Se ha observado que los niños de es– tos últimos tiempos, en lugar de entre• garse á los juegos infantiles como sus antecesores, abandonan estos muy pron– to para preferir el paseo pacífico y pau– sado á las carreras <letras del arco, ú otros juegos. Empiezan á convertirse en hombres sérioa antes que la naturaleza. les conce– da el ascenso por antigüedad en el esca– _ lafon humano. -Uno de los efectos de tal progreso es, por lo visto, el aceleramiento en las eta– pas de la vida. Así eomo se viaja más de prisa desde que hay locomotoras, se vive más de prisa tambien. A los SIETE AÑOS se fuma el primer cí– garro. A los QUí?JCE se devora la primera ilu– sion y se escr1be el primer desahogo mé– trico. A los VEINTE se mira con desden la vida. Y á los CUARENTA. ya está uno en po– der de la farmacopea con vista á la fu– neraria. La larga vida era precisa en los tiem– pos en que todo se hacía. á paso de buey. Pero ahora que el vapor y la electri– cidad han suprimido las distancias y el tiempo y los negocios se ventilan con la rapidez que quita todo interes al porve• nir. Es. pues, natural que los niños de la jeneracion nueva se apresuren á vivir. La verdad es que no les queda. tiempo de ser niños. Pensamiento. Es más lttil al hombre su buen juicio Que poseer grandes sumas de dinero, Pues lo segunJo le será un perjuicio Y, tal vez, pueda hasta inducirlo al vicio Siempre que no este unido á lo pl'imero. ?d&NtrJllLA V. J)Jll PL,lSOINOlA. Lectura en la cama. No leáis jamas en la. cnma. en una po. sicion horizontal, dice el «Journal d'Hi– giene•, yor que esto provoca una tension del nervio optico, muy fatigante para la vista. Si estáis muy acostumbrados, atenuad por lo ménos el incoveniente con este tratamiento: Bañarse todas las noches los ojQs éJ1 agua lijeramente salada, por supuesto que muy poco, con el fin de evitar una sensacion fuerte. Nada es más fortificante para la vis– ta, y hemos conocido á varias personas que se han encontrado perfe0tamente con este Renoil1o y facil tónico. No forcéis jamás la vista en el traba– jo de la lectura á la sombra de una 1111 escasa ó muy lejana: esta operacion ea peligrosa para los ojos, as~ como la leo• tura á la luz de un sol ardiente, Soneto. Feliciano me ador!l. y le aborrezoo; Lisa1 do me aborrece, y yo le adoro; Por quien no me apetece, ingrato llo1·0, Y á quien me llora tierno, no apetezco, A quien mas me desdora el alma ofrezco, Y á quien m~ ofrece. víctimas_, desdoro; Desprecio al que enriquece m1 d?eoro, Y al que le hace desprecios, enr1quezoo. Si con mi ofensa al uno reconvengo, Me reconviene el otro á mi ofendido, Y á padfcer de todos modos vengo, Pues ambos a~ormentan mi sentido; Aqneste con pedir lo que no tengo, Y aq u ese en no tener lo que le pido, Son ,Ju ANA !Nis DE LA CBuz. UtHidad de las flores. En Pavía ha hecho varios ensayos el profesor .Mautegazza, los cuales ~e• muestran que en las grandes poblac10• nes el cultivo de Jas flores en ventanas, jardines, patios, terrados, eto., despues d~ la oreaoion de parques y paseos pú• blioos es uno de los medios m~s pode¡ Posos para. combatir la insalubridad de aire. t m Las flores de mas perfume· son .ª · bien las que conducen mayor cantidad de oiono.. . h lió• Los jacintos, mentas, espliegos, .8 tropos, narcisos, etc., ocupan. el ari~:! término y son parB los barr10s e a l . ra }ds re- viciado lo que los auca 1ptos P!1' giones insalubrea de Austraba Y Ar¡e lia. Hi o de' Se ve, por lo dicho, que el cu ·t io las flores, no solo alegra las babi ao . nes, sino que ofre~e ademas la venttJ de puritloar el ambiente.
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