Perlas y Flores N°18 al N°57

PBRLA~ .Y ~LOfill~ -~~-- SEMANARIO ,COMERCIAL OBSEQUIADO A LAS FAMIL LA. HlSION DE LA HUJER. UE reines sobre loA peces que hahi• tnn el m1,r; sobre las aves qne res– piran en el aire; sobre los brutos que puebl:rn la~ selvit1-1; finalmente, que domines t, da la tierra", dijo Dios al pri– mer l1ombre el día deJa creacion,al fijar su <leatiuo ~• bre la tierra. l)eAde entóuoas. un rayo de la mHjes• tatl divina re,plandeoe en su frente no– ble y elevada; sus pnpilas de~piden fuego y el valor de Ja confianza ajita su noble 1eno. La fuerza de snR músculos de ace- 4'0, ~l vuelo atrevido ,le su eHpíritn indo– mitble, el hervor de la sangre de sus ve D&H; todo le dice qne es capaz de lnchar oou las más gra11des dificu ta.tles y lo-. peligrns ma~ inminentes de la vida, al mismo tiempo que su voluntad inflexi– ble, el ardor de sus p.tsiones y lo::i al• canees de su elevada ra.zon, le hacen comprender que puede gobernar y man– dar como señor de todo lo creado. El posee la fuerza., la audacia, la ra– zon; pero la bondad, la compasion, el amor, esus tesoroR d~l alma. ¿le fueron igualmente concedidos? ... •No et-1--bueno que el hombre esté solo, agregó despues el creadot: voy á darle una fiel compañera semejaute á él, pero tan amorosa y tan dulce que haga nac~r ·en sn sendl\ las flores del Para.Ü\O.J) y cuttndo la compañera de }. dan salió for. marla de las manos de Dios, qne<ló la bumauidaa creada en toda su maravillo• ea plellitud. _ La muger es desrle aqu~l feliz instan– t~ la reel'landeciente corona. de la ma,g- xuñ~a obra. del Artífice Sapremo. · 81 el hombre es gérmen y -vida de la razon y la fuerza, la mujer es manantial del amor y la dulznra. Circundado como de una atm6e1fera iradiante del más tier– tlo sentimiento 1 doquiera que aparece la mujer, la1 pasiones egoístas se aplacan, la palabra del h~mbre ,se ::.uaviz'a y siem– bra en su camino el gérmen de las cou– Bideraoiones reciprocas, de la dulce poe– aia de la vida. Amor, dnlzm·a y .terneza: tales son los elementos principales, de qne Dioij ha formado el alma de la mujer; am.tr , cu– r';'r, consolar, t ü es su impo rta~te mi"– s1on sobre la t•errn.. Reoorréd lijara.mente la. esoA.la de los diveritoa estados por que la mnjer tiene que JU&yr en 1~ vida., y siempre ha.llareiH • la Dila, i la jóveu, á le- eapos1, & lama dre y á la ahuelA. como ot.ros tantos án• El S. Juan, que entre roncos aq11ilones geles de amor, de abnegsicion y ternura Trazó en au Patmos ele la mar d~ Atlante Un adusto mR.gistrado, pariente de la De un nuevo Apocalipsis las visiones!. .. SPñora de la Sal>lieret le decia con gr&• vedall: . -¡Como, señora!• ¡ siempre amor ·'y siempre amantes y siempre la abnPga,. cion llevaclo. hasta el sacrificio! ... Los bruto!3 no tienen para. esosentn•tenimieu • ·toM ~ás que .la estacion qne Dios les ha. •Jest tnA.uo en la vida.. -Es muy cierto, señor, contestó sen– cillamente la dama; pero por eso son bru– tos ... ,No se ha resuelto todn.via, dice Sa• nial Duba y, t>l problema. de sí áman h1F1 mujeres mas que los hombres; pero es LOS FUNERAtES DE VIOTOR llUGO. Truenan con roncas voces los oañÓnes A la par gemebundas y trinnfalei-j • Junto al 8e_na, entre tnú~icas marciales, Flotan al viento a1.1torchas y pendones! ¿Qné ataúd, congregadas las Naci~nes, ~· C•'>nd11oen, en soberbios funerales, Ooma las apoteoi:-.ÍI:! colosales De Egipto á ,rns chfuntos Faraones?' incontebtable, agrega, que saben amar . . mPjor que ellos~ ¿Es un .Seso~tns, el que en sacro i·tto, . Concluyamos de una vez, apelando 1Sn culto rwde rnmensa mnchedumbr~?... • con noble sinceridad al testimonio de No! es un poeta, un pensador proscrito! nuestra propia. conciencia. ¿Cuál es la Vt>rdadera mision de la ¡Gloria al siglo gigante de la Ciencia mujer sobre la tierra? Que solo asienta en la snhlime cumbre' Vosotros, loa qne por un mero capri• Un poderoso Rey:-LA Il'lTELIGENCIAl cho, haceis gala de acusarla de i u sensa– ta, de frágil y de perjura, pen~ád en qne ha.beis teni lo una madre, una hermana talvez, una eRpoAa, una hija y, llevando al corazon vuestra jenerosa, diel-ltra. res– p')ndédme t:1i no habeis reconocido algnn día en esos seres los ángeles tutelares dt3 vnestra. míi-iera existencia, destinados por la. Providencia Divina p11rn amaros tiernamente basta el coltílo del má8 ab. neg,ulo beroísimo. 8iuo huid avergonzados de mi pre. sencia. qne no quiero cQnoceros! A. DE LA E. DELGADO. Dos sonetos. .U, SABER LA MUERTE DE VICTOR HUGO. ¡Como flecha que arquero formidable Asesta al corazon con ruda m:-rno, Nos anuncia á travé~ del Qceano., Terrible nueva. el portentoso Cabl~! NuMA P. LLONA. M.ujeres contra mujeres: El hombre civilizado) pal'a aumentar cada dia más la diferencia entre su sexo y otro, para hacer de la mnjer un. sér distint o, un só r superior, que po<lría y ' debía. adora.rt- e, le d1--jó el privilí:'jio d'& ui:Jar u na largl \ y brilln.nte cal,ellera, el goce de la sombra en la casa y nn cierto ócio que le permite conservar, la blancu- ra, la belleza y la morbidéz de la piel. El la mantiene á cubierto de los peli• ~ gros, pata que el hábito del peligro no lo quite su graciosa. tim.idóz: dejó pnra ella, sola el uso de vestidos largos, la's, ,,,, telas de colores, los pnñoa ricos y bri• llantes, la seda, el terciopelo• las cintas, el oro, las joyas cu11jadaa dé diamante~. de esmeraldas, de perlas y de táfiros, en forma de anillos, brazaletes; collares y 1 alfileres. Tal diferencia. es tan indispensabla ¡Murió el Vate-Titan, iue al MISER.ABLE ent1:e los dos Sl•xos, que no es estruño Tendiú la egida del Den>eho humano, sentir repugnancia y desprecio por ~¡ Que al Siglo, de lo~ Siglos sober:,no, hombre qne trnta de uQntpar los a<lor - Tuvo por pedestal inmensurable! nos muj(•rjleH, o,,bollos llargos y rizad.oA, , las tela➔ do tinte variado, laH joyas. U u Ot1yó el Col(\ao, A(l,unaRtor gigante hombre no debe nsar joyas ni tener Jna Del vasto porvenir de las Naciones; ¡ me.nos demasiado bJaneas f,i DO quie1·e Dé 11úeatra :Edad .qRi1ua0u.r.,AJ.\, el Paute¡ 1 paeu,r ¡,or 1onto ·, ociosQ4

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