Perlas y Flores N°18 al N°57

2 El amante dice: estoy loco. El marido dice: estoy contento. Soy feliz, exclama el ama.nte. Y exclama el marido: soy padre. «Tú eres mi alma, tú eres mi vida, tú eres mi corazon,, dice el amante á todas las mujeres. . , Y el marido solo puede decirle a. una ~ . sola a:Tú eres mi mujer». 'I'\ He aquí una doble cuestion de moral I ~ y de higiene. · 1 \ Y he aquí el nt~evo atracth~o 41:e ha ; adquirido el imperio que la muJer CJerce , ( sobre el hombre. r He aquí un encanto con que ellas no · contaban. } Las mujeres matan. La mujer da la vida. Todas son mentira. Una es verdad. . . Todas son la locura ó el v1c10. Una es el juicio y la virtud. chas son el placer. a es la felicidad. J ost S:&LGAS, ~ En el album de María del Campo CUANDO SE DISPONIA Á REGRESAR Á LIMA, (IN~DITA.) Dichosa tú, dulce amiga, Que tornas al patrio suelo Mientras yo en peremn~ duelo Ausente es fuerza que siga. Mi cora.zon ~rimido Envidia tiene a los mares Que bañan mis _pat:ios lares Con lamentoso Jem1do; Envidia tiene á los vientos Que al Perú van de contíno Atravesando el camino Bn b+evúiimos momentos; A las aves, á los pecotJ, A la encantadora luna, A quien demando importuna Por mi Lima tantas veces! , Dile niñu, que su ausencia ~ Tanto,'tanto á mi alma amarga , Que es iiasoport~ble c~rga Mi tristísima, ex1ateno1a; ' Mas, dile tambien, Mar_ia, Que si yó en sus torres viera La usurpadora bandera, De dolor me moriríaJ y con la dulce esperanza De verla libre y dichosa Sin la manoba vergonzosa. Que clama dura venganza, Seguiré en mi triste duelo Mientras cura su honda herida, Para fenecer mi vida En su idolatrado suelo. , Guayaquil, 1882- PERLAS Y FLOltES. El uno y los ceros nuestros santos derechos con las armas de que se vale la injusticia y tomemos posesion legal de loi:1 escaños de la Cá- CUENTO, mara; nombradme para esto diputado y yo sabré defender allí nuestros intere– La .A. ritmetica es, como todos saben, ses con el entusiasmo y patriotismo q ne una de las islas que perte~ecen ~1 . ar- convienen al que vela y aboga por la cbipielago llamado de las Maten!aticas. causa popular. En aquel país hay m:uohos ~umeros Frenéticos aplausos icoronaron el fin enteros, quebrados y mixtos, 881 co~o de este sencillo y breve discurso; bien en España hay hombres de talento, ig- es verdad que nadie comprendió aque– norantes y medianías; son al~í frecuen .. llas palabras ex6tioas, intercaladas en tes las compañías de tres, especies d? ma.. la diccion, pero esa misma oircunstan. trimonios que por acá se van poniendo oia realzó su mérito. á la moda; las proporciones, que son mu- -¡ No nos engaña, como otros, oon ohaohas con dote; las aligaciont8, gentes frases pomposas y huecas! Decian unos, que se pegan á otras para medra.~, &_. • -¡ Y es un sabio r añadían otros, Es, pues, el caso que los ceros, .md 1 _v 1 - ¿Habeis oído aquella máxima rusa? duos de la mas ínfima olase, sufrian lll• -No. que la dijo en griego, cesantemente la opresion tiránica que -¡Nombrémosle diputado! sin consideraoion ninguna ejercían so- Uno de los ceros se puso á, la derecha bre ellos los personajt"'S que figuraban del 1.tno, que desde aquel p:iomento ya al frente del gobierno, tales como el valía por diez; otro cero se le unió, va. 145,000 y el 68,804, pr_esidente del ~on- Ha por ciento; despues fueron todos c,o. sejo y Ministro de Hacienda resp~ctiva.- looándose en larga fila. detras del uno. mente, cuyos números salían siempre Figúrense los lectores el valor que premiados en todos los sorteos de la en poco tiempo adquirió el uno: Lotería Nacional. 1 0000000000000.... A los desventurados ceros se les ha- Entr6, pues, triunfante en el Congre- cía pagar toda clase de impuestos Y con- so, derrotando al gobierno en menos trihuciones directas e indirectas; se les que canta nn gallo; el 145,000 puso obligaba á. llevar siempre á cuestas un pies en polvorosa, al ver que se le venia lBgado de documentos jus~ificativos de encima aquella nube de millones, á, cu- 1m insignificante personalidad; á ellos ya sombra comenzaron á hacer papel se les hacia sufrir todo el peso de la hasta los simples quebrados, es decir, ley por un quítame allá esas pajas; no las medianías; los númecos mixtos no les podían tomar asiento en las Camaras fueron en zaga, pues siendo geutes des– popnlares~ ni de~enderse Pº: _medio ~e p1·eocnpadas qne, como la romana del la prensR, ni reunirse en com1te pequeno diablo, entrabnn cou todos, se unieron ni grande para tratar de la defensa de al nuevo jefe del partido sus intereses. ¡Pero ay! bien pronto el encumbrado Los unos pertenecían á la cl~se me- uno comenzó á olvidaree de aquellos é. dia; estos sí podían aspirar á ser dipu• quienes debia el ambicionado puesto que tados á Córtes, y muchos de ellos logra- ocupaba, y si bien al principio pronun– ban ocupar un elevado pueilto oficial. ció rimbombantes discursos, que fueron Sucedió en uoa época que los ceros, muy ensalzados por los quita-motas, a.ca – hartos ya de tantas. injustici~s ,Y arb!· bó por no cumplir ni uno solo de los traried~des, se renmeron un dia a la ch1- capítulos de su programa polítíco. ta callando, y despues de acalorada, Los ceros eomenzaron á murmura.r, aunque breve discusion, determinaron descontentos de aquella execra.ble con– sublevarse contra los poderes constitui- ducta de su jefe, y observando esto el dos, apelando al recurso .d~ la fuerza. presidente del gobierno caído, Excmo. - ¡Pido la palabra! grito una voz del Sr. 145,000, se propuso sacar partido centro más nutrido de las masas. de las circunstancias atacándole en el Era un uno, que se babia introduci.. Congreso con discurs~s to~pedos caJ?á• do furtivamente en aquel seoreto club oes de CJnmover las p1rám1des de EJ1p• rlivolucionario. to. • 1 • -¡Que hable! exclamaron varios ce• El uno éntónoes, viéndose en pe 1gro, ros. trató de anexionarse al 146,000, Y aJ. ti• -¡Ciudaaanos!, comentó diciendo el nal de nno de sus diso.ursos dijot oradort e1itemos la eíusion de sangret --Mucho me extrafla que S, S.. me ~ubamos legalmente al poder al ampa- ittorepe tan duramente, pues en reahda.<1 ro de la justicia y no clavemos nuestros nuestro credo político se parece oomo un inno'\'adores proyectos de ley en la pun- huevo á otro httevo: podríamos formar ta de las espadas. Los gobiernos que se un gran partido, ya que en lo esendial imponen á la opinion públi~a á ca.ñona- estamos paralelos. . . 1 zos; jamás lograron una ~ida larga y -tNo estamos para.•• 4 lelos/ grito e pacífica. ¡Nada de revoluciones! Os veo 145 ,ooO. , ~ á todos exaltados é iracundos, mas re- Esta frase prodújo gra.nde bilar1dáa oordad que la ira, óomo decía Séneca, en la Asamblea, y hasta. el pr~sident es una locura momentánea.. .iy por lo abría para reir una boca. ta.maña. tanto las cotlsecuencias de todo aquello Esta fué la ultima batalla que librb e que la loouta dicta serán irracionales y únoj convencidos los ceros d:.e que, como; funestas; pensad que la injustic!a se ~o- . 1 bab{~ engana.do , fneto1't mete de dos modos; ó con la \t!Oleilo1a~ d1e111pre~ se es a A o de la derecha ó COil el fraude, inju,ria fit d1tobua modis, pa.~llnc1ose pOdd . • f-°;ao &\ 811 e ¡ iiut vt. c{ut /raude. No hagamoa valer, la 1zquier'1a, oo v 1 _r¿- 1e_...__~

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