Perlas y Flores N°18 al N°57

2 ¡Pobre aurora sin luz, flo1· sin aroma! Si_n vida _estan tu corazon y el mio. Tu tamb1en como yo, blanca paloma Flotas ~in esperanza en el vacío. ' PERL.A,S Y FLORES. Los dos velos. ( FILOSOFÍA MORAL. ) A cada sol que del Oriente asoma, Crecen nuestro dolor y nuestro hastío... ¿Quién, al vernos tan jóvenes, diría Lo infelices que son tu alma y la mía? La humanidad y su Hacedor sonríen Cuando una vírgen, cual la luz hermosa Y pnra, ostenta ante la faz del mundo Velo de no~ia. No brilla más en el cielo La blanca luna que brilla Que eu el róstro de mi he~oa ~! lunar de su mejilla, " Cuando lo miro Tierno suspiro ' Mas, no llores, el mundo nos convida A su indolente, báquica algazara; Llevemos á la fiesta entretenida. Gozo en el corazon, risa en la oara. Bella es la juventud, bella es la vida, Bellos los goces que el amor prepara .•. Alza los ojos aunque estén llorando, Mira que el mundo nos está mirando. N AROISO BERRA, ..... Siete cualtdades :tS~NBIALMEN'l'E NECESA.ltIAS .Á. LA ?dUJJ!IB, Enrique IV de Francia, que puede pa. sar por entendedor en la materia, decia, que una mujer había de ser j6ven, bella, buena, dulce, juiciosa, rica y de noble es– tirpe, Se oomprende facilroente que, en cuan– to á esta cualidad, el momtrca quiso re – ferirse á los honrosos antecedentes de las madres, que son los que más enalte– cen á las generaciones del mundo. Porque, en efecto, la hija de una mu– jer licenciosa y oorrnmpida ¿qué honra ni felicidad podrá ofrecer al hombre que la pretenda para su espoaa; ni qué nom– bre inmaculado á toJa su descendencia? A. DE LA E. DELGADO. Oh Porvenir! Oh! porvenir, oh! sol t1in occidente Oh día que mis ojos no verán, La creacion entera se entristece Y ante el altar de sus destinos llora, Por una11iña que en llevar consiente Velo de monja. A. DE LA E. DELGADO, .... Gramática amatoria. La mujer es un adjetivo que necesita unirse al sustantivo para fijar su valor y signifioación. El amor es un adverbio de tiempo con un complemento de término: el casa– miento. Los celos son frases incidentales en la adoración ó en la ad-oración. Algunos sujetos, tratándose de oasa– miento, van en busca de la oracion prin– oipal: el dote· El vervo amar es el más irregular de todos los verbos. Muchas mujeres no saben conjugarlo, porque olvidan los tiempos y las perso– nas. Muchos matrimonios se me.logran por fa.Ita dG un oomplemento transitivo: el carruaje. Una jamona bien oonservada. es preté– rito perfecto. Una vieja. arrugada. es un pretérito imperfecto. Una. cuñada es una conjuncioo dis- yuntiva.. Una suegra un barbarismo. Si es noche de amargura Jo presente, ¡ Qué júbilo, qué luz resplandeciente Las horas de mañana, guardarán I Un galancete posma, un gerundio. Un jóven bello, de talento y de doblo- nes, puede ser un futuro perfecto. Yo, el átomo nacido de la nada, Para. llorar dolores y mol'ir, · Clavo en tus reinos la tenaz mirada, Oh PorvenÍl' ! Contra la regla. I. Mi pecho exhala Lleno de amor: ¡Qué lunaroillo Tán pioarillo Tán seductor! .~n campo de ardiente púrpura, D10 la negra. noche un beso Su oscura huella dejando ' En ese lunar travieso C~ando lo miro, Tierno suspiro Mi pecho exhala Lleno de amor: ¡Qué lunarcillo. Tán picarillo Tán seduotorf Déjame estampar un beao Niña cándi&a y sencilla, • En ese lunar dívino Que tienes en la mejilla,, Cómo suspiro Cuando lo miro, Ardiendo en loca Fiebre de amor: ¡Qué lunarcillo Tan picarillo Tán seductor! PEDRO ANTONIO V ARELA, Pensamientos. La. vida es un punto entre dos etemi– dades. * No se adquiere felicidad, sino á costa de lágrimas. * Las muchas palabras no iu.dioan mu– cha sabiduría.. lfc Un ignorante es más terrible que un malvado. * ¡Ah! Quién pudiera subyugar la. suerte, Y á largos siglos emplazar la muerte; O en una dulce languidez dormir, No ódian ni quieren, apetecen bodas Las que temblando por doquiera ví; Así son todas, por desgraoia, todas, Todas a.sí ! U na, MUJEB bella es un pulido eep~o que el menor aliento empaña. Y alzar un dia la. pesada losa. Y abtir los ojos á tu luz gloriosa Oh Porvenir l M.1.Nnint GoNzAtEs PaADA. Insectos. (sú MAlU.VlLLO!A MULTIPLIOAOIO~) Una sola reyna á.e las abejas pone de cinco á seis mil huevos. Una hembra de las termitas feoundadas, llegai á tener un abdomen dos mil veoes más grande que en el e~tado 11.ormal y pone 86, 00o j )luevo~, II. ¿No hallaré nunca la modesta viola Que, delirante, en mis ensueños ví? Tú eres la, niña que encontré tan sola, Tan sola asíl B. VELABDE. Filosofía femenina Hasta los veinte años: -¿Oon quién me oase,ré? Y desde los veinte afios. --,Quién se Ot\sará. Gonmigo? 1ft La ~JE:R que admite regalos, se ea• trega, ó por mejor decir, se vende En un albnm. N O te enamorest niña, No te ene.mores; Mira que son arroyo• Los corazones, Que de pasada. Sutipfran, piden• lograti y al fül se esca.pan,

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