Perlas y Flores N°18 al N°57

sean hechos tan bien como sea posible, y entónces, si él se irrita un poco de ellos no lo tome U. á corazon; los hombres tienen, por prescripcion, el ~ere~ho de enojarse de los cuellos de camisa. · Que de ello saquen provecho es lo único que dese~ su aftmo, JULIO ABRIL. -·-·· 4ntor inmortal -: TIPO Dl!ll, SlliNTIMIE~TO LIME~O Las l1llr!l.8 que se ván, Maña.na eón el día volverán, '· y tornará á gorgear en mi ventana Felíz el ruiseñor; Mas no oiré mañana La voz de aquel cantor Que, pulsando su cítara peruana, Las quejas me repite de su amor. Y un día pasará y otro dia. y, al fin, no volverá Mi almu, á sentir el fuego. de su alma, Mi oídú su caocion; · Y sin la dulce calma Que anhela el c0razon, Veré agostarse de es·e amor ]a palma Y para siempre muerta mi ilusion. ¿Tú siempre me amarás? Yo escucho tu cancion ¡No llores más! Y la aurora polar, dnlce consuelo, ' Oon su blanco arrebol, La tarde con su cielo De hermoi!O tornasol, Serán teRtigo·s del ferviente anhelo · Oon que yv te amo, -como se ama al Sol! LuoILA MoNROY DE FLORES. Madrid 20 de Setiembre de 1870. Remedio contra las pulgas. ;:' Existe una yerba aromática, llamada Poleo (Mentha pulegium) la cual en su estado verde se esparce en el piso y hace desaparecer las pulgas en pocas horas. Es una especie de menta europea de fácil adquisiciou y cultivo. Los botá.• nicos y jardineros de Lima. deben ad– quidr semillas, y cu.ltivar la. planta, para ganar plata. . Rima. Uua mujer envenenó mi alma, Otra mujer envenenó mi cuerpo Ninguna de las dos vino á bus~arme, Yo de ninguna de las dos me quejo. O?mo el mundo es redondo, el mundo rueda; 81 mañana rodando, este veneno Envenena á su vez, ¿por qué acusarme? ¿Puedo dar más de lo que á mi me dieron? G. A. BEOQUER, Aforismos. E! viejo qu~ ·con mozas se divierte, Hamendo está caricias á la muerte. Las viej_as que oon jóvene3 se casan, Con el traJe de boda¡ se am,ortajan, PERLAS .Y FLORES. 3 Madrigal. Cuentos alegres, Cuando armonioso el viento Al ir á hacer el ejercicio de fuego, En el verjel suspira, cargó un quinto andaluz su fusil con los ¿Sabeis por qué, cual regalada. lira, seis cartuchos que habían repartido por Suena mas puro en apacible aliento? plaza. Ni de la mansa fuente, ui del ave · Al dar el capitan la. voz de «fuego!1> El concierto suave disparó el muchacho con la mayor :fres- Oompite con las notas de su acento, cura, y como era natural, le arrojó la. ¿Sabeis por qué? Por que al jirar ufano esl)losion al suelo, yendo el fusil á parar Con él blando rumor de su ventura, ' á doce varas de distancia. De primavera en el vergel galano Cuando se repuso del aturdimiento, Celebra de las :flores la hermosura. vió á su capitan ex.aminando escrupulo. Vosotras, que teneis en la mejilla · La púrpura que humilla A la aurora en un torno arrebolada, Y en la dulce mirada Los claros resplandores, De los astros del cielo brilladores: ¿Queréis saber aún mas en este insta.te? Pues sabed que soy el viento errante, Y sabed que vosotras sois las :flores. JACINTO GUTIERRES. ' sarnente el fusil, y ex.clamó con la ma. yor ansiedad: . -¡Por Dio, mi ce.pitan, que loheoargai~ do con ziate ·tiros y zolo ha za.lio uno! · Al la.do de un jugador de tresillo ha. bia. un miron tan miope que, para po. der ver el juego, metia la cabeza casi en las cartas del jugador, Molestado éste por aquella tan incómoda venoid~d, sa– e6 un pañuelo y cogió fuertemente las narices del miron. -¿Qué hace U. caballero? exclamó, el buen hombre alarmado por aquella Señal segura. OALINO vá al depósito judicial de ca– dáveres á reclamar á un pariente que ha desaparecido. · brusea acometida. Dispense U., contes– tó el jugador; eq que como tiene ,U. ~u cabeza. tan pegada á la mía, me he equ1• voca.do de nariz. -¿Tiene alguna señal particular por la cual pueda conocérsele?-pregunta el dependiente. -Sí 'Señor; es sordo.mudo. La Vejez. iQué será1 6 C6mo puede sonreir en mi presencia La que me hirió en el alma, La que encendió en mi, corazon el fnego De un amor q' me.cuesta tantas lágrimas? Mienten los que nos dicen que la vida ¿Cómo puede sonreír, mientras yo sufro, . Es la copa dorada y engañosa Esa mujer ingrata?.... · Que, si con dulce néctar se rebosa, ¿ER su sonrisa una indolente bnrla 1 Ponsoña de dolor lleva escondida. O es la aurora feliz de mi espetanza.? Que es la juventud senda florida Y es la vejez pendiente que escabrosa, Vá recorriendo el alma congojosa Sin fé, sin esperanza y desvalida. Mienten; si el oorazon sus homenajes A la virtud rindió, con sus querellas No contei,ta del tiempo los ultrajes; Que tiene la vejez horas tan bellas Uomo tiene la tarde sus celajes~ Como tiene la noche sus estrellas. V IOENTE RIVAS p ALAOIOS. Pensamientos. El matrimonio es una sociedad co• lectiva, que con el adulterio se convier– te en anónima. Hay mujeres que toman un marido como toman U!l paraguas, con objeto de que las tape y . se remoje en caso neoe– sari-o. La última palabra. Cuando yo con el alma te, quería, ¿quién presumir pudiera que á despreciar ¡infame! llegaría en tí y por tí la humanidad entera?... RAMON DE CAlt!POAMOl\. A. DE LA E. DELGADO. ... Mas cuentos alegres. Recibe el alcalde de un pequef'io pue– blo de Galicia una circular del gober– nador, pidiendo ciertos datos, entre ellos uno referente al clima. Despuee de re• flexionar largo tiempo se decide el buen alcalde á oontestBr manifestando que no babia clima en su pueblo. Cuando le preguntaron el motivo lde aquella nega- tiva, contestó: · , -¿Qué querian? ¿que dijera que tenía– mos ese clima, pa.ra que nos echaran otra contribucion? El matrimonio Suele el matrimonio ser, á mi modo de entender, y en ello muchos convienen, duelo á muerte que sostienen un hombre y una mujer. En duelo tan singular, que dura lo que el vivir, hay que morir 6 matar, y el hombre elije el morir, á veces por descansar. MANUEL DEL PAtAOIO,

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