Peregrinaciones de una paria

'72 .FLORA TRISTAN mienten continuamente las prevenciones humlil,nas. La insurrección de Riego vino a paralizar los esfuerzos de la monarquia española, volviendo, contra el monarca, las fuerzas destinadas a someter las colonias y la eman• cipación de la América se efectuó. M. de Goyeneche Y mi tío tenían cinco mil hombres bajo su comando al de– jar las orillas del Plata; y cuando después de dos años de marchas, fatigas y de combates, llegaron al Perú, la tercera parte, más o menos, de ese número respondió a la llamada. La guerra duró quince años en el Perú, entre las tropas del rey y los republicanos. Mi tío se encontró en todas las batallas libradas entre ambos par– tidos, y en fin, combatió en la última, en la que se ase– guró el triunfo de la causa republicana, en la famosa batalla de Ayacucho, ganada por los patriotas perua– nos (1). Mi tío nombrado Virrey interino, tuvo el valor de aceptar esa alta función, en un momento en el que ha– bía mayores peligros que ventajas. Después de la pér– dida de la batalla, el partido realista se encontraba com– pletamente aniquilado y el virrey y todos los oficiales no tuvieron más remedio que abandonar la partida. Mi tio anunció entonces su decisión de regresar a España con su familia y su fortuna. Pero los jefes de la repú• bllca, apreciaban su valentia y sus talentos militares, sentían también la necesidad del nuevo gobierno de atraerse a semejantes hombres y le ofrecieron encar– garse del comando de las tropas, cambiando únicamen– te su titulo de brigadier del rey por el de general de la República. No aceptó el comando de las tropas, prefirió hacerse nombrar gobernador del Cusco y se dirigió a. esa provincia que administró durante seis años (2). Con esta conducta prudente, por completo dentro de sus inte– reses personales, creyó no irritar a ningún partido. Las (1) El 9 de diciembre de 1824. I:kspués de lo cual se firmó la capitulación del ejército espafíol. N. E. 1 2) Ya bajo la República, por cirrto.• , N. E.

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