Peregrinaciones de una paria

FLORA TRISTAN mas o menos elevadas, contra las cuales vienen a rom– perse las mugientes olas. En medio de la bahía avanza. majestuosamente, una alta mole de rocas redondeada en forma de herradura; y sobre la plataforma que la co– rona, se eleva la ciudad de la Praya. De lejos, esta ciudad tiene gran apariencia. En la parte redonda de la herradura, se ha colocado una. batería provista de veintidós piezas de cañón de grueso calibre; algunos militares, equipados pasablemente, ha– cen la guardia. A la izquierda, está una bonita iglesia. edificada recientemente; a la derecha, la casa del cón– sul americano, coronada por un pequeño mirador que sirve de observatorio para descubrir las embarcaciones en el mar. Acá y allá se distinguen algunos grupos de plata– nares, de sicomoros y de otros árboles de anchas hojas. IV (2) VALPARAISO El número considerable de embarcaciones ancladas en la bahía de Valparaíso da inmediatamente una idea. de la gran importancia del comercio en este puerto. El: día de nuestra llegada entraron doce navíos extranje– ros. Esta circunstancia no era de naturaleza para reani– mar las esperanzas comerciales de esos señores. Como son muy conocidos en esos parajes, apenas anclamos. fueron saludados por mucha gente. Desde que se supo la entrada del Mexicano en la rada, los franceses acudieron al muelle para esperar nuestro desembarco. Las dos naves salidas al mismo (2) Los capitulos omitidos se refieren a "La Vida a borao· Y. llegada a "Praga'',

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