Peregrinaciones de una paria
·274 FLORA TRI~'t'AN 'Algunos de esos techos sirven de terrazas en las que se ponen macetas con flores; pero hay pocas que tengan la soJidez necesaria para este uso. No llueve jamás; si eso sucediera accidentalmente, al cabo de cuatro horas de lluvia, las casas no serian sino un hacinamiento de lodo. El interior está muy bien distribuído; el salón y el comedor forman el primer cuerpo; en el fondo se en– cuentra la Cocina y el alojamiento para los esclavos que rodean el segundo patio; los dormitorios están encima del piso bajo, todos amoblados con un gran lujo, según el rango y la fortuna de quienes los habitan. La catedral es magnífica, el tallado del coro es de un trabajo exquisito; las balaustradas que rodean el al– tar mayor son de plata y este altar es también suma– mente rico. Las pequeñas capillas laterales son encanta– doras: cada canónigo tiene la suya. Esta iglesia es de · piedra y tan sólida que ha resistido los más fuertes tem– blores, sin haber sufrido nada. Las dos torres, la fachada. y el atrio son admirables, de una grandiosidad rara en nuestra vieja Europa y que no se esperaría encontrar en una ciudad del Nuevo Mundo. La catedral ocupa todo · el lado este de la gran plaza; en el frente está la Mu– . nicipalidad. Esta plaza es el Palais Royal de Lima; en dos de sus iados hay galerias con arcos, a lo largo de ·1as cuales están las tiendas más hermosas y mejor pro– vistas; en el centro hay una fuente soberbia. En cual– quier hora del día ofrece a la vista un · gran movimiento~ por la mañana, son los aguadores, los militares, las pro– lcesiones, etc. y por la tarde mucha gente se ·pasea en esta plaza. Se · encuentran allí mercaderes ambulantes que venden helados, frutas, bizcochos y algunos bufones · divierten al público con sus pruebas y sus bailes. Entre los conventos de hombres, el más notable es el de . San Francisco. Su iglesia es la más rica, la más ele– gante y la más original de todas cuantas h_e visto• . Cuando las mujeres desean visitar los conventos de re– ligiosos o religiosas, emplean un medio singular: . dicen que están encinta. Los buenos padres profesan un santo respeto por los antojos de las mujeres embarazadas y leP
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