Peregrinaciones de una paria
'.·.·. 258 FLORA TRISTAN .,._ : - afectuosas, pronunciadas con una nobleza, una gracia y -- una .facilidad que acabaron de fascinarme. Siento mi in• _ suficiencia para describir tal belleza. Rafael no ha con– ceb\do jamás para sus virgenes una frente en donde haya tanta nobleza y candor, una nariz tan perfecta, una bo– -.. ca más suave y más fresca, pero sobre todo un óvalo, - .un cuello y un seno más admirablemente hermoso. Su ._ pi€l es blanca, fina y · aterdopelada como la de un me– locotón; sus cabellos, castaños claro, finos y brillantes como la seda, caían en largos bucles ondulados sobre sus ,: redondeadas espaldas. Está un poco gorda quizá; sin em.. bargo, su esbelto talle no pierde nada de su elegancia. Todo en ella está lleno de orgullo y de dignidad; tiene el pon e de una reina. Su toilette se armonizaba con la írescura de su hermosa persona. Su vestido de muselina blanca, sembrado de pequeños botones de rosa bordados de color, era muy escotado, con mangas cortas y el talle muy bajo formaba una pun– ta por delante. Esto era muy asentador, dejando ver lo lo que tenía de más hermoso, el cuello, los hombros, el pecho y los brazos. Largos aretes pendían de sus- orejas; un collar de perlas ceñía su cuello de cisne y brazaletes de diversas especies hacian resaltar la blancura de sus brazos. Un -gran manto de terciopelo, color celeste oscu– ro, forrado de raso blanco, envol;vía ese hermoso cuerpo y un velo de blonda negra, echado negligentemente so– bre su cabez~. la preservaba de las miradas indiscretas de los transeuntes. Había cesado de hablar y yo contem– plándola todavía, la escuchaba y no respondia a todos sus pfrecimientos de servirme, r' · exclamando: -¡Dios mio, tia, qué hermosa es usted! ..• ¡Ah!, ¿quién podrá explicarme el mágico imperio de la belleza?, ¿de ese ascendiente irresistible que armonizá to– do, sin tener en sí una apariencia que se pueda definir?, ¿de esa emanación divina que da la vida a las formas, a los colores, vibra en los sonidos y se exhala en los perfu– mes? ¿de ese poder magnético, esparcido, según los fines d.e la Providencia. sobre todos los seres de la creación?.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx