Peregrinaciones de una paria
PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 21J El primer dia lo tmpleé en hacer visitas a las religio– ~as Todas querían verme, tocarme, hablarme. Estas señoras me preguntaban sobre tocto: "¿Cómo se visten en París? ¿;Qué se come? ¿Hay conventos?" Pero sobre todo, "¿se toca música?" En cada celda encontré a una sociedad numero– sa; todo el mundo hablaba a un tiempo, en medio de risas y chistes; por todas partes me ofrecían bizcochos de to– cia clase, frutas, jarabes, vinos de España. Era una se– rie continua de banquetes. La superioria había hecho disponer, para por la tarde, un concierto en su pequeña capilla y alli escuché una magnífica música compuesta con los más hermosos pasajes de Rossini. Fué ejecutada por tres jóvenes y lindas religiosas, no menos dilettantl que su superiora. El piano provenia de las manos del más hábil fabricante de Londres y la superiora habia pagado por él 4,000 francos. Santa Catalina pertenece también a la orden de las carmelitas; pero como me '.hizo observar la superiora, con muchas modificaciones. ¡O'h! ¡Sí! pensé yo, con in- mensas modificaciones. · Esas señoras no usan el mismo hábito que las de Santa Rosa. Su vestido es blanco, muy amplio y se arras– tra por el suelo; su velo, carmelita generalmente, es ne– gro en los días de grandes solemnidades. No sé si su regla exige que no usen sino telas de lana; pero lo que puedo asegurar es que su vestido es la única de sus pren– das hecha de lana. Es de un tejido muy fino, sedoso y de una radiante blancura. Su gorro es de crespón negro Y tan lindamente plisado que tenia deseos de llevarme uno como objeto de curiosidad; su forma graciosa les da una fisonomía encantadora. El velo es también de cres– pon; no lo llevan nunca caído, salvo en la iglesia o en ceremonias. Hay que creer que esas piadosas señoras no hacen voto de silencio, ni de pobreza, pues hablan sufi– cientemente y casi todas hacen muchos gastos. La iglesia del convento es grande; los adornos son ricos, pero mal cuidados. El órgano es muy hermoso, los coros Y todo lo relativo a la música de la iglesia son ob– ~eto, de parte de las religiosas, de cuidados muy especia-
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