Peregrinaciones de una paria
204 FLORA TRISTAN cho; p3ro solamente durante el trabajo del jardin, en la. cocina cuando van a vigilar a las mujeres del servicio, o en lo alto de las torres y de los campanarios cuando su deber las llama allí; hablan también en sus celdas, cuan– do a escondidas se hacen entre ellas largas visitas; en fin, las buenas señoras hablan en todas partes en donde creen poderle;> hacer sin violar su voto, y para ponerse en paz con su conciencia, observan un silencio de muerte en los patios, en el refectorio, en la iglesia y sobre todo en los dormitorios, en los que jamás ha resonado una. voz humana. No soy yo ciertamente quien les imputaría. como un crimen las ligeras transgresiones a la regla de •fa santa orden de las carmelitas. Encuentro muy natural! ·que busquen la ocasión de cambiar algunas pal.abras des- •pués de largas horas de silencio; pero desearía, para su · felicidad, que se limitasen a hablar de las hermosas flo– res que cultivan, de los buenos dulces y excelentes biz– coclios que hacen tan bien, de sus magníficas procesiones y de las joyas de su Virgen o hasta de su confesor. Des– .graciada.mente, esas señoras no se limitan a estos temas de conversación. La critica, la maledicencia, aún la ca– lumnia reinan en sus charlas. Es difícil formarse una. '.justa idea de todos los pequeños celos, de las bajas en– ,~idias que alimentan las unas contra las otras y de las crueles maldades que no cesan de hacerse. Nada menos piadoso que las relaciones que mantienen entre ellas ¡ estas religiosas, en ellas se revela la sequedad, la aspereza, el odio. Esas señoras no son más rigurosas en la obser– : vancia de su voto de pobreza. Ninguna debería tener, se– _ gún el reglamento, más de una mujer para servirla:;¡ 'pero algunas tienen tres o cuatro esclavas mujeres alo– ·jadas en el interior. Cada una sostiene, además, una. -,esclava afuera para hacer sus comisiones, comprar lo .que desea, comunicarse, en fin, con su familia y con el ¡munño. Se encuentran también, en esta comunidad, re- 1igiosas ~uya fortuna es muy considerable y 'hacen muy: _ricos presentes al monasterio y a su iglesia; envian fre– cuentemente, a sus amistades de la ciudad, regalos con– sistentes en frutas, golosinas de toda clase, trabajitos
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