Peregrinaciones de una paria

l8 FLORA TRISTAN pre, en todas las naciones, la una sobre la otra. El embrutecimien• to de un pueblo hace nacer la inmoralidad en las clases altas, y ata inmoralidad se propaga y llega, con toda la potencia adquirí• da durante su carrera, a los últimos peldaños de · la Jerarquía so– cial. Cuando la totalidad de los individuos sepa leer y escribir, cuando las hojas públicas penetren hasta la cabaña del indio, en• tonces, encontrando en el pueblo jueces cuya censura habreis de te• ,ner y cuyos sufragios habréis de buscar adquiriréis las virtudes que os faltan. Entonces el clero. para conservar su influencia sobre ese pueblo, reconocerá que los medios que emplea actualmente no pue• den servirle ya. Las procesiones burlescas y todos los oropeles del paganismo se reemplazarán por instructivas prédicas; porque, des• pués de que la prensa haya despertado la . razón de las masas, será a esta nueva f acuitad a que será necesario dirigirse, .si .se quiere M?r escuchado. Instruid, pues, al pueblo, es por allí por donde de• béis comenzar para entrar en la vía de la prosperidad; estableced escuelas hasta en las más humildes aldeas; eso es actualmente la co• :aa urgente; emplead todos vuestro, recursos, consagrad a eso los bienes de los conventos, no podríais darle, un destino más religioso. Tomad medidas para facilitar el aprendizaje; el hombre que tiene un oficio no es ya un proletario; a menos que lo hieran calamida• des públicas, no tiene ja~ás necesidad de recurrir a la caridad de ms conciudadanos; conserva así esa independencia de carácter tan necesaria de desarrollar en un pueblo libre. El porvenir es para ia :América; los prejuicios no pueden adherirse en ella como en nues• tra vieja Europa y las poblaciones no son bastante homogéneas pa• ra que este obstáculo retarde el progreso. Desde que el trabajo ce• se de ser considerado como el patrimonio del esclavo y de las e/a• ses ínfimas de la población, todos harán un mérito de él algún día, JI la ociosidad, lejos de ser un título a la consideración, no será ga mirada sino como el delito de la escoria de la sociedad. El Perú era. en toda la América, el país de civilización más .avanzada, a raíz de su descubrimiento p,rr. los e~pañoles; esta c1r-

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