Peregrinaciones de una paria

'A WS PERUANOS Peruanos: He creído que de mi relato podría resultar algún bien para v<:J$,, otros; es por eso que os lo dedico. Sin duda, os sorprenderá, que una persona que usa tan escasos epítetos laudatorio:, al hablar: de vos-– otros, haya pensado en ofreceros su olx-a. Hay algunos pueblo« semejantes a algunos individuos: mientras menos avanzados están., más susceptible es su amor propio. Aquellos de vosotros que lean mi relación sentirán primero animosidad contra mi, y no será sind por un esfuerzo de f ilCisofia que algunos me harán Justicia. La fal• .sa censura es cosa vana: fundada, irrita; g, en consecuencia, es una de las más grarid?s pruebas de amistad. He recibido entre vosotros una acogida tan benévola, que seria necesario que go fuera un mo,is. truo de ingratitud para alimentar contra el Perú sentimientos hos,– tiles. No hay nadie que desee más sinceramente que go vuestra prósperidad actual g vuestros progresos en el porvenir. Ese voto ck mi corazón domina ml pensamiento, g al ver que andáis errados, que no pensáis, ante todo, en armonizar vuestras costumbres con la organización politica que habéis adoptado, he tenido el valor de decirlo, con riesgo de ofender vuestro orgullo nacional. He dicho, después de haberlo reconocido, que en el Perú, la alta clase está profundamente corrompida, que su egoísmo la lleva, para satisfacer su afán de lucro, su amor del poder y sus otras pasiones, a las tentativas más antisociales. he dicho también que el embrutecimiento del pueblo es extremo en todas las razas de que se compone. Esas dos situaciones han reaccionaclo siem- 2

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