Peregrinaciones de una paria

PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 131 tillas, sólo un imperceptible bigote rubio guarnecia su labio superior; sus miembros delgados. su talle fino Y, su pecho ligeramente sumido, anunciaban en él una ex.. ,/trema debilidad de constitución. La indumentaria de este pequeño silfo estaba en armonia con su gentil persona. Un bonito pantalón gris con polainas de tela sedosa, una leva negra que descendia .hasta las caderas, un an- . cho cuello de terciopelo, una corbata de terciopelo ne– gro, hacían resaltar su fina ropa; guantes amarillos, un ¡t>astoncillo en una mano, en la otra unos lentes reteni• fdos alrededor del cuello con una cadena de pelo negro, [ 'tal era la toilette del joven diplomático. Si, al verlo, cos– taba trabajo distinguir a qué sexo pertenecia, al escu... charlo se quedaba uno aun más perplejo. Su voz tenia un · encanto inexplicable; bajaba los ojos con un candor muy difícil de encontrar en un hombre; su conversación era extraña, muy variada y salpicada de rasgos de ori• !ginalidad; profesaba por todas las damas una admira– 'ción que le dispensaba sentir amor por ninguna. Por lo _ :demás, decía: no creo ya en el amor. Tenia veintidós \años. Si, veintidós primaveras solamente habian pasado itiobre esta cabeza aun imberbe y en tan poco tiempo la moral había llegado a la decrepitud. El joven viz– , conde se parecía a esos viejos que han gastado la vida ¡Y no les queda nada por aprender sobre la tierra. Ya /!babia estado de agregado en las embajadas de Nápoles l 'Y de Inglaterra y había tenido en esos dos países, esas grandes aventuras amorosas que hastían el corazón y :secan la fuente de las más caras ilusiones. Avldo de ¡sensaciones nuevas, sentía un deseo incesante de ver. <Apenas llegado a Río de Janeiro, habia querido ver más 1 allá. Los hielos del Cabo de Hornos habian tentado su curiosldád y sin tener en cuenta la fragllldad de su en• ' deble apariencia, se habia expuesto con su débil pecho, ,al espantoso invierno de los mares polares. Llegó a Val... rparaíso con una tos seca y en un estado de extrema delgadez; pero, sin · embargo, se babia entrepado - a los placeres y después de haber permanecido en Chile lle-

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