66 Poetas y narradores de la Biblioteca Nacional del Perú Luego venían las tacitas de color marrón oscuro, la panera con ese rico pan traído todos los días desde “… la Tiendecita Blanca” de Miraflores, por el propio doctor Arbulú. Y, el queso, jamón o mantequilla. Qué delicia reconfortante después del largo día de trabajo. Siempre había invitados a la mesa. Amigos del Dr. Arbulú, visitantes, intelectuales todos, con algo que contar y mucho que escuchar. Recuerdo que conocí allí a Carlos Gassols, con quien conversamos mucho sobre teatro. También recuerdo a Felipe Buendía, Alonso Cueto, Mildred Merino, José Luis Ayala, Enrique Cuentas, o también a bibliotecólogos de distintas generaciones. Y al alcalde de Lima Jorge del Castillo. Todo esto traía a mi mente las Tertulias Literarias organizadas en la casa de Juana Manuela Gorriti a principios del siglo XX. Y todo el programa que allí se desarrollaba, entre amigos y hasta con música. Cuánto poeta, periodista o intelectual de esa época desfiló por allí. Recuerdo una ocasión en la cual el doctor Arbulú contó pasajes de su vida en el “manicomio”, como antes era llamado el Hospital Víctor Larco Herrera, en donde por recomendación de uno de sus amigos, había ingresado a trabajar, primero como secretario del director y luego como bibliotecario, mientras estudiaba derecho en la UNMSM. Y en la universidad tenía como compañero de estudios a Rafael de la Fuente Benavides, “Martín Adán”, a quien, por indicación de su familia, acompañaba a la universidad, pues sufría de alcoholismo, y lo apoyaba para evitar que se quedara a medio camino, en uno de los bares de la época en el centro de Lima, y faltara a sus clases. Posteriormente, Martín Adán fue internado por su familia en el manicomio y el doctor Arbulú, como bibliotecario y amigo, le alcanzaba y recomendaba diversos libros que leía durante su internamiento. Eso fue entre los años 1940 y 1960. Y es por esta ocasión, de esta amistad
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx