141 Nuevas voces literarias Cuando al fin cesan los murmullos, Yancunta retoma el camino de regreso hacia su barrio de Luriama, en el centro de la campiña huachana. Sus pies desandan la ruta que lo llevó hasta allí, con una certeza tal que parece que viera a través de sus cuencas vacías. —Todavía no, todavía —repite para sí mismo el brujo, infundiéndose valor y con la esperanza de que aquella extraña premonición no se cumpla, y que la gente de fuera no llegue jamás a profanar el santuario. Emprende la marcha a paso lento, pensando en alejarse de allí, sin saber que su espíritu condenado nunca se irá de esas tierras, porque está atado al sitio de Chupacigarro, a aquel lugar actualmente conocido como la Ciudad Sagrada de Caral, donde día tras día recoge sus pasos infinitos, como el alma en pena que es, levantando repentinos remolinos de arena, ante los ojos maravillados de los turistas.
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