Narraciones de la Amazonía

6 cual almacenaban en cántaros cubiertos con hojas de bijao para mantener el rico producto fresco y bien conservado. Igualmente, reforzaban los palafitos donde habitaban, en las orillas de los grandes ríos. De ese modo, sus viviendas resistían a pie firme las correntadas y la braveza de las aguas en el diluvial invierno amazónico. Aunque el científico francés Jacques Tournon, en su tesis doctoral Les Shipibo-Conibo de L’Amazonie Peruvienne et leur Environnement, una longue histoire, nos ha recordado que al menos los shipibo-conibos habitaban en invierno en las tierras altas, en las restingas no inundables, y en verano regresaban a las playas, a las várzeas, a las orillas del Ucayali y sus afluentes, para realizar sus actividades económicas y gozar del espléndido verano tropical. La mayoría de estas prácticas previsoras, producto de la milenaria convivencia con la naturaleza y de la observación minuciosa del gran libro de la realidad, ha sido olvidada. El resultado es lo que vemos y constatamos hoy en la Amazonía: los ciclos anuales de las crecientes del río son considerados como auténticas catástrofes, con su secuela de destrucción, hambre, enfermedades y miseria. El costo de este analfabetismo sobre la naturaleza es inmenso y trágico. Por ello, es vital que la educación vuelva los ojos a la naturaleza, el gran libro de la sabiduría y el desarrollo de la Amazonía y de todo el país. Es propósito fundamental de este libro contribuir a que los niños y los jóvenes

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