Narraciones de la Amazonía

74 estalactitas apuntan a las estalagmitas como flechas dispuestas para un combate por ejércitos que han sido tragados por las edades. Uno puede caminar lo más silenciosamente posible para no despertar al tiempo dormido y a las criaturas invisibles que todavía habitan en la cueva; pero toda precaución es inútil porque los primeros habitantes que despiertan son unos pájaros marrones que la oscuridad de la cueva ha enceguecido definitivamente. Los pájaros ciegos al volar emiten un finísimo y penetrante chillido que debe ser una emisión de sonido que, al chocar con las paredes de la cueva, vuelve a su centro de emisión ―el cerebro de los pájaros― y así de este modo evitan chocar en la roca.

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