Narraciones de la Amazonía

El amor de Tunum y Tunumba la naturaleza. Tomaba con las manos, sin temor, coleópteros de luminosos colores, ágatas, rubíes, diamantes y se los colocaba en el cabello como filigranas. Con una pequeña red tejida con fibras de la palmera chambira, atrapaba las espléndidas mariposas morfo, que vuelan en el bosque como si un pintor invisible y con mano mágica estuviera dando brochazos de azul luminoso sobre una tela también invisible. Ningún ser vivo del bosque, sobre todo los más diminutos, escapaban a su insaciable curiosidad; pero luego que los miraba, observaba, acariciaba y dialogaba con ellos, mariposas morfo, coleópteros, mantis, grillos, libélulas, hormigas, ranas de colores, volvían a volar o regresaban a sus escondrijos y se mimetizaban en el bosque. Entonces, cual ritual con la naturaleza, Tunumba hacía algo que a la abuela Tutuma le maravillaba porque no había en la larga y milenaria historia de

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