El anciano narrador se acomodó en el tocón de caoba y comenzó su historia: La señora shihuango es un pájaro grande con una magnífica cabeza roja. En esa cabeza hay dos ojos vivísimos que, más que mirar, penetran el bosque. La señora shihuango grita muy fuerte: “shihuango, shihuango, shihuango...!”. De su grito viene su nombre. Casi todos los animales de la selva han sido bautizados por sus cantos, gritos, chillidos, aullidos, bramidos y graznidos. su salón Shihuango y de belleza
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