Sara Beatriz Guardia 63 los estudios realizados por Espinoza Soriano41. Tambi n la herencia tuvo relaci n con el poder y su ejercicio, y no fue privilegio solo de los hombres puesto que las mujeres tuvieron acceso a los recursos econmicos. Sarmiento de Gamboa dice incluso que en el momento de la elecci n del futuro Inca, se tena en cuenta al que más amaban, o a cuya madre más amaban42. Es decir, estamos frente a roles femeninos muy diferentes a los europeos, puesto que las mujeres de la elite cumplieron determinadas funciones econ micas, polticas y rituales, con implicancias significativas en la divisi n de tareas que contradicen la visi n tradicional de la historiografa de vincular a los hombres con el poder. Según Sarmiento de Gamboa, “la participaci n de la mujer en el manejo del poder estaba relacionada principalmente con un protagonismo en los ritos que permiten el funcionamiento del poder (preparaci n y reparto de chicha, tejido, etc.), pues es en el espacio de socializaci n que precede a cualquier convocatoria de energ a y en la ampliaci n del parentesco donde las mujeres tuvieron su más importante rol”43. El desarrollo de la Etnohistoria andina, permiti una mayor aproximaci n a originalidad y particularidad de la sociedad prehispánica, enfrentada a diversas interpretaciones. Cabe se alar que las principales fuentes están constituidas por los cronistas espa oles cuya narraci n de la gesta de la conquista y colonizaci n responden a una forma particular de pensar la historia. No obstante, existen otras fuentes de valor hist rico como las cr nicas de Titu Cusi Yupanqui, Santa Cruz Pachacuti, y Felipe Guaman Poma de Ayala; los juicios e investigaciones de la campa a de extirpaci n de idolatras que registraron la voz de las autoridades eclesiásticas espa olas y la de los indgenas acusados; los ttulos de tierras donde es posible reconstruir el intento por defender la tenencia colectiva, y la lucha de las mujeres por sus derechos aut nomos a la tierra. As mismo, las partidas de matrimonio y bautizo que documentan la persistencia de los patrones andinos de parentesco: “a lo largo del siglo diecisiete las mujeres continuaron asumiendo el apellido materno, mientras que los 41 Waldemar Espinoza Soriano. “Las mujeres secundarias de Huayna Capac. Dos casos de se orialismo feudal en el Imperio Inca”. Revista del Museo Nacional XLII, Lima, 1976. 42 Pedro Sarmiento de Gamboa. Segunda parte de la Historia General llamada Indica. Buenos Aires, 1947, p. 246. 43 Francisco Hernández Astete. “La coya en la organizaci n del tahuantinsuyo”. Historia de las mujeres en América Latina. Murcia, CEMHAL, 2002, p. 26.
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