Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 58 tempranas se alan que “al igual que otros pueblos nativos del Perú, los incas preparaban personas para que observen cuidadosamente el movimiento del sol y la luna”22. Según el notable estudio de William Burns23, la pictografa constituye el primer antecedente del arte de escribir de los antiguos peruanos, plasmada en pinturas rupestres de Laurichocha, Morro de Arica, Toquepala, y Quilca. Como menciona Fray Domingo Santo Tomás, “No tenan letras”2424, pero utilizaban los quipus y dibujos como aseveran Jos de Acosta, Cabello de Balboa y Sarmiento de Gamboa. Los amautas, maestros, perennizaron grandes sucesos: batallas, victorias, mitos y fiestas. Y los Haravicus, poetas, cantaron las expresiones del amor, las fiestas comunales y los acontecimientos alegres o dolorosos del ayllu. De esa poca perdura el drama Ollantay de temática y tradici n incaica, pero de forma y concepci n posterior. Relata el amor imposible del general Ollanta y Cusi Coyllur, hija del Inca Pachacútec, quien se opuso a la uni n por la condici n de plebeyo de Ollanta. Durante diez a os Cusy Coyllur vivi encerrada, mientras el general Ollanta combat a al Inca desde la fortaleza de Ollantaytambo, uno de los grandes monumentos arqueol gicos incaicos que se levanta imponente en el Valle de Urubamba en el Cusco. Muerto Pachacutec, Tupac Yupanqui venci al general Ollanta y le permiti reunirse con Cusi Coyllur e Ima Sumac, hija de ambos. Todo este mundo colaps a la muerte del Inca Huayna Capac, cuando sus hijos, Huáscar y Atahualpa, se enfrentaron en una guerra que convulsion el imperio poco antes de la llegada de Francisco Pizarro. Enfermo Huayna Capac design como sucesor a Ninan Cuyuchi. Desde Quito la Coya Raura Ocllo, que según los cronistas perteneca a la panaca de Túpac Inca Yupanqui, presionaba a favor de su hijo Huáscar. Mientras que según Cieza de Le n lo mismo hacia la madre de Atahualpa. Pero la lucha fraticida no solo estuvo motivada por la ambici n y el poder, sino que ”obedece, más que a un conflicto regional, a una encarnizada lucha entre panacas”25. 22 Bauer – Dearborn. Ob. Cit., 2003, p. 74. 23 William Burns Glynn. La escritura de los Incas. Lima: Editorial Los Pinos, s/f. 24 Ib dem, p. 7. 25 Max Hernández et alt. Entre el mito y la historia. Lima, 1996, p. 90.

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