Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 382 ¿Cuál es el primer aliento, o la primera fuerza, que debe tener una mujer que lucha por sus ideales? Creo que nadie es revolucionario sin amor. Hay que poner amor y pasi n en las causas que defendemos, entonces lo misma da tener 18 a os o dar la vuelta al número y tener 84 a os que es mi edad. A los 84 a os se puede ser apasionada y se debe ser apasionada en la defensa del hombre. En este sentido me ense mi padre que fue una explotado y un hombre justo. Despu s. Jos Carlos Mariátegui, quien no s lo es un recuerdo inolvidable sino que está presente permanentemente en mi vida. Me ha dejado una impronta difcil de borrar, quizá qu destino torcido hubiera tenido mi vida sino lo hubiera conocido a l. ¿Qu signific para ti la amistad con Jos Carlos Mariátegui? Mi amistad con l data de la poca de Labor y Amauta. Lo visitaba a menudo en su casa de Washington. Él influy en todos los que se acercaban a escucharlo, era imposible estar cerca de l y no ser influenciada. Emanaba tal dulzura su persona. Recuerdo que cuando estaba en silla de ruedas nos turnábamos para llevarlo y cuando sal a a dar alguna conferencia cientos de personas le hac an calle para que pasara y l se ruborizaba. Ten a una frase, una palabra para cada persona, para alentarla, para dirigirla, para guiarla. Era increble c mo se acordaba de todos, del hijo enfermo, de la cosecha, de los problemas, de las aspiraciones. Era profundamente humano, profundamente interesado en los problemas de todos y cada uno. Cuando muri no pudimos darnos cuenta de la magnitud de la desgracia, de la catástrofe que haba cado sobre nosotros. Su entierro fue una manifestaci n de dolor popular. No hubo carrozas, sino hombros de trabajadores que lo llevaron hasta el cementerio cantando La Internacional. El Partido Comunista fue fundado en una playa, y quizá para no atraer la persecuci n polic aca le dieron el nombre de Partido Socialista, pero todos sabamos que se trataba del Partido Comunista. Lo fund Mariátegui conjuntamente con Hugo Pesce, Ricardo Martnez de la Torrre, Avelino Navarro, un ferroviario que vino como Julio Portocarrero del campo anarcosindicalista y el abogado Luciano Castillo que a mi me da pena decirlo porque como amigo le tengo especial deferencia, pero el Partido Socialista no ha sido sino siempre Luciano Castillo y su sello.
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