Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 360 al tema. En el cuarto número figura el de Eduardo Barba y Aciego, “Por la mujer que trabaja”, que se repite en el siguiente número, donde informa que la Fábrica de Tejidos La Victoria ha sido denunciada repetidas veces por infracciones, y que ha llegado al extremo de amenazar a las madres de despido sin fundamento legal67. Mary González, en su artculo “La mujer y la lucha entre el capital y el trabajo”, se ala que “las legislaciones de Am rica Latina no han otorgado aún al proletariado femenino las garantas legales que s conceden a los hombres. Es por ello imprescindible, agrega, que el proletariado femenino se una con el masculino para formar un solo frente. 69 Ricardo Martnez de la Torre, en un artculo publicado en Amauta, “El movimiento obrero en 1919”7068, da cuenta del mitin femenino del Comit Pro Abaratamiento, de inspiraci n anarquista, presidido por Evangelina Soto, y destaca el discurso de Mara Augusta Arana sobre la necesidad de la incorporaci n de las mujeres a la lucha sindical. El movimiento anarquista jug un importante rol en la formaci n sindical femenina y sus reivindicaciones. En 1902, la revista anarquista “La Idea Libre” cont con una Secci n Femenina, donde se reprodujeron textos de las sufragistas norteamericanas; en 1911 apareci el peri dico anarquista “La Protesta”, en el que se publicaron artculos sobre temas relacionados con la condici n femenina; y en 1918 se cre en la ciudad de Huacho el Centro Femenino “Luz y Libertad”, presidido por Luzmila La Rosa. La preocupaci n por los desvalidos y los marginados tuvo expresi n en la campa a que lider ngela Ramos contra de la Ley de Vagancia. En su artculo: “La represi n de la vagancia”69 denunci que durante sus visitas a las cárceles de Lima y del Front n, encontr presos conocidos como “vagos”. Realizada la investigaci n se trataba de hombres apresados por la Ley de Vagancia, según la cual todo aquel que no ten a trabajo era un “vago”, y por lo tanto pod a ser apresado y enviado a trabajar en obras públicas, construcci n de carreteras, trabajos de limpieza pública, e incluso en las casas de los jefes de la polic a, sin ninguna remuneraci n. 71 67 Labor No. 5, 1929. 68 Amauta. No. 18. Lima, octubre de 1928, pp. 39-51. 69 Labor. No 9. Lima, 18 de agosto de 1929, p. 3.
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