Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 358 del imperialismo yanqui que visitan con un objeto y otro nuestras ciudades y nuestros despoblados. Además, teniendo en cuenta que la ley de naturalizaci n norteamericana prohbe el otorgamiento de la ciudadana a personas que no sean blancas ni libres”. “En rigor de verdad todos los sud y centro americanos han sido de semejante modo declarados indignos de poseer la ciudadanía americana, por que los sud y centro americanos legtimos son hombres de color o de raza mezclada. ¿Qu hacer ante dicha contingencia? ¿Disimular cort smente la conciencia de la soberbia que el “hermano” norteamericano lleva en su pecho o procurar blanquear más y más la raza colombina, a fin de poder ser admitidos al fest n de banqueros de Wall Street?”59.61 Vuelve a referirse a los Estados Unidos en su artculo “El Júpiter de Am rica”, publicado en Labor, cuando compara la influencia que ejerce Júpiter en el sistema planetario, semejante al que ejerce los Estados Unidos en el continente Latinoamericano. “Desde los tiempos del presidente Monroe, el de la famosa doctrina, de los que van corridos cien a os, Yanquilandia ha ido acumulando substancia y más substancia, en forma de tierras, de oro, de armas y de habilidades, hasta convertirse en un Júpiter perturbador de los movimientos de las diversas entidades polticas a su alrededor”. “La fortuna de Yanquilandia, agrega, significa fuerza de armas b licas y fuerza de corrupci n, además de fuerza levantadora de riquezas. As que no hay que indignarse cuando nos gane la partida”; “indign monos con nosotros mismos por no haber sabido poner en jaque a tan respetable jugador”60, concluye. 62 En “El problema religioso en Hispano Am rica”, escrito a prop sito del conflicto que estall en M xico en 1926 entre la Iglesia y el Estado, conocido como la Guerra Cristera, describe con admiraci n la enardecida actitud de las mujeres cuando no s lo salieron a las calles, sino que durante una movilizaci n que tuvo lugar en Guadalajara “atacaron a los soldados con cuchillos”. “Esta actitud, que podra ser explicada como una consecuencia del atraso y la ignorancia de la mentalidad femenina, expresa una verdad mucho más dramática. Todo aquello contra lo que se rebelan los 59 Amauta. No. 9. Lima, mayo de 1927, pp. 14-15. 60 Labor. No 4. Lima, 29 diciembre 1928, p. 5.
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