Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 215 ci el 6 de noviembre, cuando el vicealmirante Lord Cochrane y sus hombres capturaron en el Callao la fragata espa ola Esmeralda. El ej rcito del general Arenales derrot al general realista Diego O’ Reilly en la batalla de Cerro de Pasco; y el batall n Numancia del ej rcito realista desert y se uni a los patriotas. El 27 de noviembre de 1820, el libertador San Mart n declar por primera vez la independencia del Perú desde el balc n de su cuartel general en Huaura. Meses despu s, el 28 de julio de 1821, proclam la independencia del Perú en la Plaza de Armas de Lima: “El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende, ¡Viva la Patria!…” San Martn estableci un gobierno y el primer congreso del Perú se reuni en setiembre de 1822, a o en que se celebraron elecciones indirectas en seis de las 11 provincias del Perú para formar un Congreso Constituyente, mientras las otras cinco se encontraban representadas por suplentes. Sin embargo, continu el clima de convulsi n social incluso hasta cuando en setiembre de 1823, Sim n Bolvar asumi el control del pa s. Los combates se prolongaron, la escasez de provisiones y el desorden interno, en el marco de la nueva ocupaci n realista de Lima88. Reci n en la Batalla de Jun n, el 6 de agosto de 1824, y en la Batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824 se puso fin a la dominaci n espa ola en Am rica Latina, cuando Sim n Bolvar y Antonio Jos de Sucre obtuvieron una decisiva victoria. La primera Constituci n Poltica del Perú, escrita por Sim n Bolvar, fue jurada el 9 de diciembre de 1826 por el Consejo de Gobierno presidido por Andr s de Santa Cruz, a la que se opuso Javier Luna Pizarro. El 26 de enero de 1827 estall en Lima un mot n, y al d a siguiente Santa Cruz convoc a elecciones para un Congreso Constituyente Extraordinario. As, la constituci n conocida como la Vitalicia rigi s lo siete semanas hasta el 27 de enero de 1827. “Pese a los esfuerzos de organizaci n de un Estado nacional, traducido en las seis constituciones promulgadas entre 1823 y 1839, el poder permaneci en manos de los caudillos locales. En ese marco, pulula8 Christon I. Archer. “Ej rcito y milicias, 1820-1870”. La construcción de las naciones latinoamericanas, 1820-1870, Tomo VI, 1999, pp. 201-202.

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