Sara Beatriz Guardia 165 El objetivo del Parecer de Yucay fue demostrar la ilegitimidad de los Incas y la legitimidad de los reyes de Espa a en el Perú, desautorizando as a Bartolom de las Casas y acusándolo de haber causado: “Da o a la corona real de Castilla. Da o al gobierno cristiano. Da o al Evangelio. Da o al reino del Perú. Da o a los cristianos. Da o a los reyes cristianos de otras naciones. Da o a los vasallos espa oles en Indias”18. El Parecer esgrimi cuatro argumentos para demostrar la ilegitimidad de los Incas: Primero los Incas fueron tiranos; Construyeron su imperio a su antojo; Antes de los Incas no hubo nada y los indios vivan en gran confusi n; El papa Alejandro VI convirti al rey de Espa a en legtimo se or de los reinos del Perú en premio por su lucha contra el dominio árabe”19. Legitimando as la reforma poltica impuesta por el virrey Toledo, contraria al programa propuesto por el padre Las Casas en sus últimos escritos De thesauris y Doce dudas, basado en el derecho natural, el derecho humano y el derecho divino de la evangelizaci n. Esto le permiti al Virrey ejecutar “al Inca Túpac Amaru por el delito de ser el último “Inca tirano rebelde”20, imponer un fuerte sistema tributario, ordenar el sistema administrativo del virreinato, y crear la mita al fin de proveer mano de obra a las minas de Potos (productora de plata) y de Huancavelica (azogue). As mismo, establecer el Tribunal de la Santa Inquisici n el 25 de enero de 1569. Nombrado vicario de las provincias de Huarochir , Francisco de vila escribi en 1608, un importante manuscrito sobre la cosmovisi n y religi n andina, conocido actualmente como Ritos y tradiciones de Huarochirí, produciendo tal conmoci n de las autoridades eclesiásticas de Lima que termin con la puesta en marcha de la primera campa a de extirpaci n de las idolatras que realiz el el arzobispo Pedro de Villag mez. Al reivindicar su trabajo en Tratado de los Evangelios, Francisco de vila evoca con orgullo su tarea evangelizadora “¿Yo propio no saqu más de treinta mil dolos por mis manos (…) del corregimiento de Huarochir , Yauyos, Jauja y Chaupihuarangas, y otros pueblos, y quem más de tres mil cuerpos de difuntos que adoraban?”21. 18 Ib dem, p. 118. 19 Ib dem, p. 94. 20 Ib dem, p. 47. 21 Citado en: Teodoro Hampe Mart nez. Cultura Barroca y extirpación de idolatrías. La Biblioteca de Francisco de Ávila – 1648. Cusco, 1996, pp. 13-14.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx