Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 151 racional, con una educaci n orientada a la instauraci n de colegios y universidades destinados a los hombres de la elite, influida por la sociedad europea y la cultura barroca. En este perodo se fund el 12 de mayo de 1551, la Universidad de San Marcos; y prosperaron importantes colegios como San Ildefonso, San Mart n, El Cercado, Santo Toribio, San Antonio, San Felipe, y Nuestra Se ora del Monte Carmelo. Para las mujeres s lo hubo dos opciones, el matrimonio o las casas de recogimiento y los conventos. La educaci n un solo objetivo, convertirlas en mejores esposas y mejores madres, abnegadas, sumisas, pero tambi n bellas y seductoras, factor importante en la representaci n de la mujer destinada al deleite masculino9. Sus vidas estaban limitadas por el ordenamiento jur - dico de Las Siete Partidas, Las Leyes de Toro, el Ordenamiento de Alcalá y las Ordenanzas de Castilla, que las manten an sujetas a la voluntad paterna hasta los veinticinco a os, y una vez casadas supeditadas a la protecci n legal del marido10. En 1553, se fund en Lima la primera Casa de Recogimiento San Juan de la Penitencia, dirigida para dar albergue y educaci n a ni as y ni os pobres y hu rfanos. Pero al aumentar el número de mujeres separadas de sus maridos que se cobijaban en la Casa de Recogimiento, el virrey Francisco de Toledo la cerr en 1570 y traslado su local a la Universidad de San Marcos. Mientras que a mediados del siglo XVI y siglo XVII ya haba varios conventos en Lima, algunos peque os y austeros: Descalzas de San Jos , Mercedarias, Las Carmelitas descalzas, Las Capuchinas, Nazarenas, Redencionistas, Cisterianas y Santa Rosa de las Madres. Y otros grandes con mayores comodidades: Convento de la Encarnaci n (1561), la Concepci n (1573), la Sant sima Trinidad (1584), Santa Clara (1604), Santa Catalina de Sena (1624) y Nuestra Se ora del Prado (1640). “Las monjas proced an de familias nobles, (…) conservaban su dote, tenan criadas, vida social, podan recibir familiares y amigos, se presentaban obras de teatro”11. Do a Menca de Sosa de Hernández Gir n fund el monasterio de la Encarnaci n en 1538; Do a Juana Escalante “fund la Casa de Salud, o 9 Claudia Rosas. “Educando al bello sexo: la mujer en el discurso ilustrado”. El Perú en el siglo XVIII. La era borbónica. Lima, 1999, p. 384. 10 Asunci n Lavrin. Las mujeres latinoamericanas. Perspectivas históricas. M xico, 1985, p. 43. 11 Elia Armacanqui-Ticapti. Sor María Manuela de Santa Ana. Una Teresiana peruana. Cusco, 1999, p. 32.

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