Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 122 En el perodo inicial de la conquista bajo el predominio de Francisco Pizarro, y de sus hermanos y parientes, una forma de afirmar y consolidar su hegemon a fue a trav s de la uni n con mujeres de la elite incaica. Sin embargo, y probablemente porque no tuvieron representaci n en el poder, los indios no se casaron con espa olas. Al respecto, Martn, el segundo interprete de la conquista, “fue uno de los contados ind genas que se cas con una espa ola, recibiendo de Pizarro la encomienda de Huaura”3. En el momento de unirse a In s Huaylas, Pizarro ten a 56 a os (1478 - 1541), mientras que ella era una adolescente de quince a os, si aceptamos que su fecha de nacimiento oscila entre 1516 y 15174. La convivencia de Pizarro e In s Huaylas coincide con un per odo trágico para los conquistadores signado por el levantamiento de Manco Inca. Tuvieron dos hijos: Francisca (1534), y Gonzalo (1535). Posteriormente, Francisco Pizarro interesado en Cuxirimay Ocllo, entreg a In s Huaylas en matrimonio con Francisco de Ampuero. Tuvieron dos hijos: Francisco (1537) y Juan que muri de ni o. Despu s de la muerte de Pizarro, Cuxirimay Ocllo, que hab a adoptado el nombre de Angelina, se cas con Juan D az de Betanzos, cronista que proporciona importantes datos sobre ella. Mientras que Mancio Sierra de Leguizamo se cas con Beatriz Huaylas, hija de Huayna Capac y hermana de Manco Inca. Al respecto, Diego Fernández anota que por esos a os no hab a ningún gobernante en el Cusco más importante que ella, al grado que en 1555, el virrey Andr s Hurtado de Mendoza obtuvo su apoyo para dominar la rebeli n que comand su hermano Manco Inca, y que prosigui su sobrino Sayri Tupac Inca. A os despu s, el hijo de Mancio Sierra y Beatriz Huaylas fue utilizado en las negociaciones con el jefe rebelde. Como mestizo, que hab a tenido relaci n directa con la elite incaica y espa ola, resultaba el perfecto mediador. As mismo, Beatriz Manco Capac, descendiente de Huayna Capac y encomendera de Urcos y Juliacam, despu s del fallecimiento de su primer esposo, el conquistador Pedro de Bustinza, fue forzada a casarse con el soldado Diego Hernández, de quien se dec a que hab a sido en su juventud sastre. Tras conocer este hecho intent rehusar el casamiento alegando, según el cronista Garcilaso, “que no era justo casar la hija de Huayna Capac Inca, con un Ciracamayo, que quiere decir sastre”. A 3 Rafael Var n. La ilusión del poder. Lima, 1997, p. 228. 4 Mar a Rostworowski. Doña Francisca Pizarro. Una ilustre mestiza 1534-1598. Lima, 1989, p. 17.
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