Micaela Bastidas

34 Sara Beatriz Guardia “Condeno a Micaela Bastidas en pena de muerte y la justicia que le mando hacer es que sea sacada de este cuartel, donde se halla presa, arrastrada con un soga de esparto al cuello, atados pies y manos, con voz de pregonero que publique su delito, siendo llevada en esta forma al lugar del suplicio, donde se halla un tabladillo, en que por su sexo y consultando la decencia, se la sentará y ajustará el garrote, cortándosela allí la lengua, e inmediatamente se la hará morir con horca, sin que de allí la quite, hasta que se mande, persona alguna. Y luego será descuartizado su cuerpo, llevando la cabeza al cerro de Piccho, que será ¿jada en una picota con un tarjeta en que se leerá su delito: un brazo a Tungasuca, otro a Arequipa, y una de las piernas a Carabaya conduciéndose lo restante del cuerpo al mismo cerro de Piccho, donde será quemado con el de su marido, en el brasero que estará allí, dando razón documentada los respectivos Corregidores de haberse efectuado y publicado esta sentencia. José Antonio de Arreche, Cusco, 16 de mayo de 1781. Ciudad del Cusco, a los 16 días del mes de mayo de 1781”82. La Ejecución El viernes 18 de mayo de 1781, amaneció nublado y el cielo gris. La Plaza de Armas del Cusco rodeada de milicias armadas con fusiles y bayonetas en medio de un gentío silencioso que no gritó ni levantó la voz compuesto por criollos y por indios cubiertos con ponchos. Los detenidos salieron juntos, esposados, metidos en unos zurrones y arrastrados a la cola de un caballo. A José Verdejo, Andrés Castelo y Antonio Bastidas, se les ahorcó. A Francisco Tupac Amaro y a Hipólito Tupac Amaru se les cortó la lengua antes de ahorcarlos. A Tomasa Titu Condemayta se le dio garrote. Micaela Bastidas y Tupac Amaru presenciaron estas ejecuciones y la muerte de su hijo Hipólito. Según el visitador José Antonio de Arreche, la ejecución de Micaela Bastidas debía ir acompañada “con algunas cualidades y circunstancias que causen terror y espanto al público; para que a vista de espectáculo, se contengan los demás, y sirva de ejemplo y escarmiento”83. La ejecución como espectáculo de terror, la “masculinización de su persona 82 La Rebelión, CDIP. Volumen 2°, pp. 736-737. 83 Clemente R. Marckam citado por: Bonilla, Ob. Cit., p. 175.

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