Micaela Bastidas

29 Micaela Bastidas y la insurreccion de 1780 Durante esas semanas Micaela Bastidas tuvo a su cargo la responsabilidad de coordinar el ataque a Puno comandado por Ramón Ponce y la ofensiva sobre Arequipa de Manuel Balderrama; mientras Tupac Amaru se preparaba para enfrentar a José Arreche que avanzaba hacia el Cusco al frente de un ejército de miles de soldados. Con anterioridad, Tupac Amaru había dirigido un o¿cio, el 3 de enero de 1781, al Cabildo del Cusco solicitando su intervención para permitir el ingreso a la ciudad en calidad de emisarios al padre Domingo Castro, Ildefonso Bejarano y del capitán Bernardo de la Madrid: “Sin retener por ningún pretexto a dichos emisarios, porque representan mi propia persona, sin que se entienda sea mi ánimo causar la menor extorsión a los rendidos, sean de la clase que fuesen, como ha sucedido hasta aquí. Pero si obstinados intentan seguir los injustos hechos, experimentarán todos aquellos rigores que pide la divina justicia, pues hasta aquí la he visto pisada por muchas personas” 67. Pero ni este o¿cio ni otro del 10 de enero de 1871 fueron respondidos. No hay tregua ni negociaciones, y el 15 de enero el virrey Francisco de Jáuregui ordena preparar las milicias para que sofocar el levantamiento dirigido por “el indio rebelde Josef Gabriel Tupa Amaro”. La orden era liquidar la rebelión, y a los principales líderes indígenas. Desde Tinta Micaela le envía una carta a Túpac Amaru el 24 enero de 1781, donde lo llama: “hijo de mi corazón, de todo mi aprecio”, lo trata de Vuestra Merced y le dice que espera la resolución que él debe tomar en Quisquijana68. A medida que avanzan los días, las cartas evidencian situaciones cada vez más difíciles. El 6 de febrero, Micaela le informa: “acaban de llegar sucesivamente tres propios de Quiquijana y dicen que los enemigos se hallan en dicho pueblo, y que nuestra tropa se ha retirado a Checacupi”. (…), y agrega que “nuestros allegados son los que tiran contra nosotros”69. En tanto que Túpac Amaru continúa la lucha para que no desmaye la gente que está a su mando, y Micaela imparte órdenes e intenta reclutar adherentes. En una carta sin fecha, pero probablemente enviada a ¿nes de febrero, señala: 67 La Rebelión, CDIP. Volumen 4°, p. 78. 68 La Rebelión, CDIP. Volumen 2°, p. 458. 69 La Rebelión, CDIP. Volumen 2°, pp. 483-484.

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