Micaela Bastidas

26 Sara Beatriz Guardia de los soldados de aquel pueblo (...) La mira que llevo es hacer más gente para estar rodeando poco a poco el Cusco que se halla con bastante fortaleza según te previne en mi anterior; porque si andamos con pies de plomo todo se llevará la trampa”55. Consciente de la importancia que revestía el Cusco, Túpac Amaru intentaba ampliar el radio de acción del movimiento para después cercar y cortarle el suministro a la ciudad antes del ataque. Mientras, que según Juan José Vega, Micaela quería tomar el Cusco con el objetivo de “desencadenar una guerra campesina, (...) sin considerar una agravante: podrían producirse arrasamientos étnicos y culturales, merced a la brutal opresión a la que se hallaba sujeto el campesinado andino”. En cambio, la estrategia de Túpac Amaru estaba “destinada a doblegar a la gran urbe a través de la conjura interna y mediante la participación activa de otras clases y grupos étnicos urbanos opuestos al dominio español proceso al cual se complementaría el ataque desde fuera en el momento preciso”56. Lo siguientes días Micaela continúa presionando aunque ya evidencia una notoria fatiga y tristeza. El 10 de diciembre le comunica: “Sucacagua nos ha hecho traición, y los demás como te impondrá la adjunta; y así ya no estoy en mí, porque tenemos muy poca gente. De mis cartas has hecho muy poco caso, tratando de estregarme a las astas del toro; y así no permitas que me quiten la vida, pues tu ausencia ha sido causa para todo esto”57. Hay que tener en cuenta que se encontraba sola en medio de enemigos y de servidores que no se oponían a su autoridad. Otro aspecto que hay que considerar es que dictaba - seguramente en quechua - las cartas que le enviaba a Túpac Amaru. Lo cual pudo haber producido algún error. Por ejemplo, con¿ó en un informe que desde el Cusco le envió su primo José Palacios, donde le decía que contaba con 50 mil esclavos negros que apoyarían el ataque a esa ciudad. En ese contexto la ganó la vehemencia, la pasión de avanzar, de arrebatarle el Cusco a los extranjeros, a los opresores. 55 Ibídem, pp. 51-52. 56 Vega, ob. cit., p. 299. 57 Loayza, ob. cit., p. 53.

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