21 Micaela Bastidas y la insurreccion de 1780 Carlos Rodríguez de Ávila y Gregorio de Yapes, que también fueron procesados. Y varias mujeres: Tomasa Tito Condemayta, Ángela Pacuri, Francisca Herrera, Catalina de Zalas y Pachacutti. Son cartas destinadas a informarle cuestiones puntuales; también solicitudes de justicia a través de las cuales se advierte que tenía autoridad su¿ciente para dirimir, juzgar y sentenciar. En ellas la llaman: “muy señora mía”, “muy amada hermanita mía”, “amantísima y muy señora mía”, inclusive “señora gobernadora”. En ese período también mantuvo correspondencia con su hermano Antonio Bastidas. El 7 de febrero de 1781, éste le informó con detalle las acciones que había tomado37, y le pidió que cuide de su esposa enferma. Son cartas de quien reconoce la dirección política y militar de un superior, pero también plenas de amor fraternal. Algo usual en el movimiento de Tupac Amaru donde la participación familiar fue frecuente; por ejemplo, Simón Condori dijo en su declaración haber sido autorizado a participar “por su abuela Marcela Pallocahua y su tío Diego”38. Cartas de amor y guerra Pero es en las cartas que Micaela Bastidas dirigió a Túpac Amaru donde es posible seguir el curso de la insurrección, las acciones que emprendió, su carácter, el amor que le profesó, y la desavenencia que sostuvieron respecto del avance hacia el Cusco. Es necesario tener en cuenta que estas cartas fueron dictadas por ella, pues no sabía leer ni escribir. Entre el 23 de noviembre de 1780 y el 23 de marzo de 1781, Micaela le envió 19 cartas. En ellas lo llama sencillamente: Chepe, hijo Pepe, Chepe mío, hijo Chepe mío, Chepe de mi corazón, hijo de mi corazón, amantísimo hijo de mi corazón; y ¿rma: tu Mica, tu amantísima compañera, tu amantísima esposa de corazón, tu amantísima Micaela. Del 27 de noviembre de 1780 a diciembre de ese año, Túpac Amaru le escribió ocho cartas. La llama: hija mía, hija Mica, hija; y ¿rma siempre: Tu Chepe. La primera carta de Micaela Bastidas, es del 23 de noviembre de 1780, en ella le recomienda con afecto: “Te encargo que la comida 37 La Rebelión, CDIP, Volumen 2°, pp. 485, 501, 502. 38 La Rebelión, CDIP, Volumen 1°, p. 145.
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