Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821
2 pes y de otra multitud ' de ·males agud1simos? i, Que ha~ ce ~n estos la .natu raleza'? ¿.N o es ella misma la que a ma~ nera de un caballo furioso y sin freno, se precipita en el abismo de la muerte , si el, arte no la- detiene, iújeta y dirija por la senda segu ra de la salud y la vida 1 Y con– trayendome solo p1Jr ahora á probar esta verdad con lo que se observa en la:-i convulsiones , ¿ contribuyen estas · de al– gun modo á remediar la impresion que ha hecho en los nervios una pasion violenta que los conmueve , 6 un agen~ te fisico que los pu.iza y d íslacera '? Concluyamos pues di– €iendo, que aunque la naturaleza cura por si sola algunas enfermedades , las cura con mas prontitud y seguridad au• xiliada por la medicina : y que esta cura muchas mas su– perando asi la resistencia de las causas nocivas, como tam• bien la inaccion ó desorden <le la misma naturaleza. (2) "La decouverte du tartre-emétique est un fleáu de ;, plus dont les Praticens ont affiigé l' humanite: 1' observa• ,, tion impartiale seule I' anéan tira. • • • redoutez le tartre ,, émétique; il n' estjamais préparé d' egale for-ce ; , il agit ,, avec trop .de violence, et sa dose est tonjeurs incertaine.~ Yitet Matiere Medicale des emeliq. ( 3) En años pasados auxilie á un enfermo ascitico de temperamento melancolico , con fiebre continua y tumor cir• roso en el hígado. Aunque el mal era incurable , fué ne• cesario punzar el vientre en dos ocasiones, para dar salida a las aguas derramadas. Despues de la segunda operacion tomó el paciente por dictamen de otro medico , un diuretico estimulante , el que le ocasionó una verdadera hepatitis al tercero dia , y fué necesario sangrarle tres veces por la fuer– za .Y dureza del pulso , dolor agudo , sed intensa , y aspec– to !nflamatorio de la sangre. Se resolvió con las sangrias la m6amacion del hígado , y siguió la hidropesía su cur• so ordinario , hasta que terminó con la muerte. · Pocos años hace que fuí llamado ¡\ consulta cen el doctor Paredes para una señora de mas de 40 anos , de constitu_cion debilísima, caquectica, y habitualmente afecta de eonvuls1ones, la que se hallaba con dolor puna-itivo en el cos– tado , toz , pulso pequeño , frecuente y algo duro. Todo contraind_i~aba la ~angria en esta enferma , por lo que no la resolv10 el medico que antes la. curaba , á pesar de su1 loc!s ~ esperiencia. Mas nosotros la hicimos sangrar, y se IDe-Joro al momento. (4) La epidemia del año de 818 fue una fiebre er~
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