Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821

NOTAS · (t) Muchd ae ha -escrito desde Hyppocrates en pro J en contra de· -la autocracia ó fuerza . curadora de la natu-, raleza. Algunos exagerandola con Sthal, s.uponen el 411e una alma ó principio que preside a la vida , excita y dirige con prevision y tino los movimientos vitales necesa– rios para corregir y eE"peler las causas morhificas que la alteran ; y otros por el contrario disminuye.u mucho su in– flujo en la curacion de las enfermedades. Los primeros lo esperan todo de la naturaleztt, y los segundos del arte. In"' teresa mucho á la medicina practica la iuteligencía de este punto ; por lo cual lo esclareceré brevemente. · Es indudable que la salud consiste en el ejercicio arre-, glado de la vida, y la enfermedad en el desorden de ella misma. Asi e~ que la naturaleia excita }ps movimientos sa~ ludables y tambie 1 los morbosos. Si estos fueran ~1empre lqs convenientes· y eficaces para reéobrar la salud, se di ria justamente que la naturaleza es medica de si misma, ó á lo menos que tiene la preferencia sobre el arte. Mas 1:,, •razon' J la esperiencia demuestran la contrario. , Son muchas las enfermedadP-s, especialmente entre lai crQnicas , en las que la naturaleza es tan pasiva , que SU• fre con la mayor indiferencia la lesion y desorden de la.1 funciones alteradas. Esto se ve claramente ep la paralisii~ en la hidropesia , y en. otras afecciones setnejantes : y si el arte nQ estimula á las fuerzas vitales, jaJUas salen estas de su profundo adormeoi11J1iento , y la naturaleza sucumbe ca• si sin c-omhate. Es cierto que en las enfermedades de cor. ta duracion , cuando sm1 ~imples y benignas, y aun en algu• nas graves y agudas , ~ueJen bastar para curarlas los mis. mos movi~ientos vitale$ que las- ~onstituyen; mas corno es, to no sucede siempre , pu-es _ vemos que la mas leve indis• posicion morbosa abandonada á la ciega naturaleza ·, sue• · le ser precursora de un m,al graví~imo por muchas cfrcuns• .tandas ocultas ó inf:}vitables , el arte debe asechar los co. natos de la vida para auwentar~os si son impotentes, mo.; derarlos cuand9 son excesivos , sofocarlos y excitar otros di. versos , si aquellos son . irregulares. · Y i, que,/ diremos . de la apoplejia , d'el tetanos , de·las intermitentes' perniciosas , de las grandes inflamaciones in. ÜJJ'n4Í>, de las cpµvulsiones , de los eolitos , de los JincQ~

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