Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821

rr 23 Entre los muchos enfermos que auxilié; ~olo vi uno en el que me pareció necesa1·ísim a, la · s.angria, la que se repitió hasta tercera vez r.on el dictárnen de los Ores. Vergara y Seguin p or la sum~ dureza y vehemencia del pulso, grande u,slion , anxiedad y dolor en los precordios, que manifostaban estar inflamado notablemente el hígado. Pero nada pudo evitar que pereciese cou imponderables angustias. Fué nociva en– asta enfermedad la quina , mientras no termi– ll~.ba en intermitente, y noté malos efectos de e,lla y de los tónicos estimulantes que adminis– traron algunos profesores, confundiendo esta.. fwbre . con la maligna rigorosa ó ataxica. (14] •. En esta despues de cuatro ó cinco dias,• y. á 1as ve·ces mas tarde , la fiebre al parecer ~.enigna , se mudaba de improviso en ataxica. El pulso en fos mas era pequeño y tan lento, que . no daba el menor indicio de fiebre; pero e.n algunos conservaba la fuerza y frecuenc-ia que. al . principio. En todos foé notable la fla– queza de las potencias nervios'.1 y muscular, e.l delirio comatoso, la viscosidad y el color fµsco ó negro de la lengua. 'Se observaba por lo comun el vientre perezoso, y casi insensible• á. la impresion de los mas fuertes estimulantes; l tis orinas eran gr'Uesas y pálidas , y los enfer– mos parecian indiferentes sobte su estado.. Al– gunos ensordecieron , lo que era favorable ·: los IDJlS graves tenian hipo , salto de tendone·s,; y. la cutis cúbíerta de manchas petequiales ; y á. muchos les -salieron parótidas frias é indolenteEt q .ue se supuraron por los esfuerzos del :arte. Esta fiebre fué contagiosa en los hospitales Y✓

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