Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821

22 inan , el alcarifor con el nitro, y aun ~l opio cuando •la§ convulsiones , el delirio y demas síntomas nerviosos aumentaban el peligro ( J 3). Entró á medicinarse_en mi hospital de San Juan de Uios, un joven frances el ·cuarto dia de trna fiebre biliosp.-p(Itrida. Sus ·sintomas mas notables eran pulso frecuente y pleno, orinas gruesas y encendida~, 5ed intensa, lengua su– cia _y sensacion moJ~sta en el epigastri-0. La– vativas y SQero tamQ.,rindado alternando con el caldo. Al dia sigtiieote inquietud y delirio mo– derado; v.0mitivo de hipeca~uana que produjo grande efecto por arriba y por abajo. A las 24 horas hinchazon considerable en la parótida izquierda: fomento emoliente y n1iga de pa1} con leche. Al otro dia tumor grande en la pa-– rótida del lado dere·cho, contraccion de la ·man– díbula ·inferior · qu,é entorpecia el habla y la deglucion, <Jolor gravatiyo con an~iedad en la parte anterior ~l pec·ho, pulso Jnenos frecuen– te pero bajo y contraido, Estuve por un rato indecieo entre sangra,r}e ó purgarle. Me incli– naba <Í. la s~ngria . para jmpedir que se sofocase por ·1a el~vacion de las parótidas ; pero no ha– biendo sjqtoma alguno de iufJamacion , me pa• reció mas seguro y eficaz el purgan_te, á fin de resolver ·los tumore-s. Tomó dos onzas de maná y dos escrúpulos de ruibarbo en suero, eon lo que hizo copiosí~imas e,,acuaciones. Al dia siguiente diminucion muy notable de las paró– tidas, respiracion libre, libel'tad de la mandí– bula, pulso regular, elevado y poco febril, y por último apirexia perfecta y cesacion de todo1J Jp~ síntomas en eJ. seiundo septenario~

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