Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

poco más de 1·0,000 volúmene5, en gran parte de· obras truncas 6 duplicadas, y aún algunas en estado de exclusión por los estragos de la polilla. Estos 10,000 voh'..menes, casi en su totalidad, son de los recobrados como pertenecientes á la antigua Biblioteca. De lo existente, estimo en 1,500 los volúmenes á los que conven- dría nueva encuadernación. · En 1886 la cifra de tomos en el depósito alcanzaba á 16,000; pero, cumpliendo órdenes supremas, los puse á disposición de diversos señores, quienes escojieron 6,000 volúmenes que se han distribuido entre las Bibliotecas de Arequipa, Ayacucho, Cuzco Cajamarca y Huaráz. También se han donado, por órden suprema, libros de esta sección á diversas instituciones y sociedades de Lima y Callao. IV ARCHIVO NACIONAL Como lo expuse en la Memoria inaugural, la autondad chilena trasladó los legajos que forman el Archivo Nacional, del local pro– pio de éste, á uno de los salones de la Biblioteca. La misma autori– dad entregó el ala derecha del edificio al escribano del hoy supre– so Tribunal del Consulado de Comercio, persona que se ad-uefió de todo; y con pretestos, masó menos especiosos, se resistió durante tres años á hacerme la entrega de esos salones, en uno de los cuales · se encuentra la lujosa estantería de cedro, espresarnente construida para colocar en.sus anaqueles los códices del Archivo. Al fin, un su– premo decreto vino á poner término á la que fué, para mí, harto enojosa cuestión de deshaucio. , Entrado en posesión del local propio del Archivo,. la carencia de recursos para·hacer práctica la trasla0-:6n cie-iñoró ésta --basta ~bril del presente año en que, dé los primeros recursos obtenidos pór cuenta del legado ·Sevilla, pude destinar una pequeña suma para limpieza de la estanteda y pago de peones, encargados, bajo la vigi– lancia de uno de los conservadores, de hacer la traslación. Durante los cuatro años últimos nos ocuparnos cnnstantemF-nte en registrar los legajos del Archivo, separando todo documento que, á nuestro juicio, ofreciera algún interés. De esos documéntos for– mamos treinta volúmenes que, empastados, figuran en el catálogo de manuscritos. Así conseguimos reunir, en dos volúmenes, documentos, en mi concepto decisivos, sobre nuestra cuestión de límites con el Ecua– dor. Estoy seguro de que ellos será_n tomados en séria consider~– ción por el.Gobierno de España, al ejercer si.is funciones de árbitro. Esos dos importantes volúmenes fueron enviados por mí, el 1 5 de Junio Íl !timo, al Ministerio de Relaciones Exteriores. El Archivo Nacional queda reducido á un depósito de legajos numerados y á un hacinamiento ordenado de papeles sin el menor interés histórico, social ó literario, desde que lo poco de útil que contenía se encuentra anexado á la sección de manuscritos de la Biblioteca. Cuentas y documentos relativos á los reales Estancos,

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