Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
- 28 - mi labor á ce11s11ra previa, resolví no volver {t emplear mí tiempo ni gastar fósforo cerebral en el estudio ele manuscritos. Otros proseguirán, sin obstáculos en el cttmino, la patriótica labor por mí principilicla con la publicación ele seis notabilísi– mos volúmenes, ventajosamente juzgndos por los órganos más culminantes de la pre11sa de España y de nuestras repúblicas. Con motivo de la celehrnci(>n del tercer centenario del Qur– J<,TE, surgió en rnuch o¡;; <le los Bibliotec;:irios ele Amét-ica el prn– pósito de crear una sección que contuviera las más notables ediciones de la inmortal no\' el;:i, 01·g-ullo íle los que blasona– mos (le tributar culto al grandio::::o idioma de Castilla. Com– plemenlnrio del propósilo era que torhi Biblioteca nacional dP. América poseyese también siquiera un;:i traclucción, en c,Hla de una ele las dieci0cho lengtrns en que el QL:ijote se ha vertido. La Biblioteca de Lima, no podía ni debía rehuír la litera– rin competencia. No por falta ele esfuerzo habl'íamm: de retraer– nos, y acometí la ardua empresa, fian tlo el éxito á la buena voluntad de mis relaciones personales con cervantófilos del extranjero, que han obligado mi gratitud rcspondie:1clo con generosos obsequios á mi petición. Así, en dos élños y medio de perseverante labor, hemos al– cnnzado á poseer las más valiosas y notables ediciones espa– ñolas, como las de la Academia, la de Sanclrn, la de Ibnrra, la ele .-\rgamasilla (hecha con tipos de pinta). la en miniatura qne publicó en París en 1827, don Joaquín Mélría Fener, Cél– pítítn que foé en Lima del lrntallón Concordia, l;:i microscop1- ca y todas las facsimilares, inclu ive la que en 1906 apareció en Nueva York. Lo más difícil para mí ha siclo conseguir las ediciones 111exica1rns, único paí-, ele América en que el QU!Jo'rrc se huLíera reimprel"O. Felizmente nuestros empeñosos amigos lograron obtener la primera edición que, en 1833, hizo el impresor Aré– valo; la segunda que, con mucho lujo tipográfico, dió §. luz la casa de Ignacio Cumplido en 184-2¡ y la tercern que, en 1858, publicó la imprenta de Blanquet.
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