Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
-8- bibliotecarios Arce, Paredes, Dávila Condernarín, Pestor y Vigil, sin·ie1·on durante varios meses ele cuadra para uno de los bata~ llones. y los volúmenes que no fueron en,·iados á Santiago se vendieron (1 vil precio en las bodeµ;a . i\li ínclito amigo y antecesor en el cal'go ele bibliotecario se vió obligado á asilarse en una legación por que, septuagenario ya, tuvo la enel'gía patriótica y el valor moral de su cribir la iguiente protesta, que es como lápida honrosa puesta sobre la Biblioteca que fundara San l\Jartín (*). Lirna, 10 de ma1·zo de 1881. - El infrascrito, Director de la Biblioteca Na– cional d.-1 Perú, tiene á honra dirigirse á V. E. pidiéndole haga llegar á conoci– miento de su ilustrado gobierno, la noticia del crimen de lesa civilización come– tido por la autoridad chilena en Lima. Apropiarse de bibliotecas, archivo , ga– binetes ds física y anatómicos, obras de arte, instrumentos ó aparatos científi– cos y de todo aquello que es indispensable pAra el progreso intelectual, es re– vestir la guerra con un carácter de barbarie ajeno á las luces del siglo, á las prácticas del beligerante honrado y á los principios universalmente acatados del derecho. La Biblioteca de Lima fue fundada en 1821, pocos dí4s después de procla– mada la independencia del Perú, y se la consideró por los hombres de letras y viajeros ilnstrados que la han visitado como una de las primeras de la Améri– ca latina. Enriquecida por la protección de los gobierno~ y por obsequio3 de los particulares, contaba á fines de 1880 cerca de cincuenta mil volúmenes impre– sos,.y más de ochocientos manuscritos, verdaderas joyas bibliográficas, entre las que no escaseaban incunables ó libros impresos durante el primer medio siglo posterior á la invención de la imprenta, y que como V. E. sabe son de inestima– ble valor; obras rarísimas hoy, esencialmente en los ramos de historia y litera– tura; las curiosísimas prod~1cciones de casi todos los cronistas de América espa– ñola; y libros regalados por los gobiernos extranjeros, entre los que .figuraba el (*) Cinco meses antes de las batallas de enero del 81. merecí del señor de Piérola el nombramiento de subdirector de la Bí blioteca. Copia de la protesta se remitió al gobierno que residía eri Aya.cucho, el cual la hizo publicar en el pe– riódico oficial. El general Lynch, que funcionaba. en Lima como antoridad su – perior, ordenó capturar al señor de Odriozola.,qnien logró asilarse en la legación norte9mericana, sienrlo yo puesto preso, por doce días, abordo de un trasporte chileno, debiendo la libertad á gestión bondadosa de mis amigos el literato– monsieur De Vorges, ministro de Francia, y señor Mello de A.lbin,ministro del Brasil. El historiador inglés Clemente Markham, en su libro sobre el Perú,impre· so en Londres en 1892, ha reproducido este documento.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx