Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
'LA AN'l'IGUA BIBl,lOTECA Treinta días.después de j L1rada la independencia del Perú, es– to es, el 28 ele agos.to ele 1821, expidió el genera l San Martín un. decreto en virtud del cual se creaba la Biblioteca Nacional. El Protect,or veía ep la difusión de las luces el elemento más pocie– roso para alcanzar en su plenitud los goees de la libertaci. Et sabía que, si los apóstoles reóbieror: ~orno miRión suprema la de la. enseñaqza, la sociedad moderra la habí'a universalizado creando la .Biblioteca.. Trabajar por la ciencia, trabajar por la ilustración del pueblo es, como dice Laboula.ye, trabajar por la libertad. Por p~queña que sea la semilla, ella, puede ser el ger– men de robusta y gigantesca encina. Una Biblioteca no clebe, pues, apreciarse podas apa1·iencias del presente, sino por las pro– rnesas. que ella encarna para el porvenir. El 17 de setiembre de 1822 inaugurab.a San Martín, con cx– plénd ida solemnidad, la Biblioteca que poseyó el Perú durante cincuentaiocho años, hasta que, por un p rocedi1niento de barba– rie.indigno de nuestro siglo, quedó destruída en 1881. La Biblioteca se inauguró con 11,256 volúmenes, de los que cerca de 600 fueron obsequio del general San Martír. y ele sus mi– nistros Monteagudo y García del Río; y los restantes donativos del Cabildo, de la l}niversidad, de 1as comunidades religiosas y de los particulares. La copiosa librería de los jcsuítas puede asegurarse que sirvió de base fundamental. Aumentada algunos años más tarde con el legado de 7,777 volúm~nes hecho . por el doctor don Mig-uel Fuentes Pacheco, 'y con adquisiciones d~ 111enor crnantía, la cifra total de librns co– locados en los estantes alcanzó á 20,488 v0lúmenes, clasificadós en el orden que Córdoba y Urrutia consigna en su Estadística de Lima. El establecimiento pasó luego por diversas a lternativas,
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