Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
-8 En cuanto á tra<lnC'ciones, luce en nuestros anaquPles el Qu?)ote en inglés, francés, alernán, italiano, ruso, portugués, catalán, polaco, <1anés. croato y servío. Hasta tenemos un 611· sayo <le traducción de los primeros caµítnlos en latíu. No dt>smayan nueRtras gPst,iones para adqniri1· traducción en japonéB, griego moderno, turco. finlan<lés y holandés, que son las únicas que hoy nos faltan. No excede de 20 libras el auxilio que hemos necesitado de la Caja fiscal para formar est.a curiosísima sección bibliográfica, sien<lo la mayor part.e <le los volúmenes afectuoso obsequio de nuestrns amigos litPrarios en el extranjero. Oonsígnolo como sincera expresión de agrnclecimiento. Tampo-.:o desisto, si bien nada he avanzado en este año, de mi aspiración á que la Biblioteca de Lima posea, y exhiba con uaciollal orgullo, las diez ediciones que del Evangelio en triunfo ~e hicieron en España hasta 1837, y la undécima que apareció en París. Esa inmortal proJucción del ilustre limeño don Pa– blo de Olavide, es el librn americano que mayor resonancia al– canzara en el mundo <lesde los albores del siglo XIX. Son siete las ediciones que ya tenemos, y si no desmaya la perseverancia creo muy posible que, en breves años má", posea el Perú las cnatrn ediciones que aún nos faltan. Es cuanto, señor Director, llenando el precepto reglamen– tario. tengo qu,~ consignar en esta Me111oria, co1TP.Sponrliente al vigésimo cuarto año que llevo en la Dirección de la Biblioteca Nacional. Lima, 31 de julio de 1907. ;Jiicardo §/)afma
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