Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
ticioncs, como la ele comprar en 750 francos los 52 volú– menes de la edición que acaba de hacerse en París ele las obras de Víctor Rugo, constantemente solicitadas por los lectores universitarios ele la facultad de Letras, y la de invertir 250 soles en obtener la F lora peruvi;ina et chilen– sis de Ruiz y Pavón, obra de provechosa consulta para los alumnos de la facultad de Ciencias. Gastamos en un año, para adquisición de libros, menos de lo que cada una de las tres repúblicas cuya superioridad bibliotecaria re– conozco, invierte en un mes. Con mezquinos recursos no se puede aspirar á la realización de gran adelanto. Insisto en llamar la atención ele US. sobre el conteni– do de este parágrafo, á fin de -que si el Supremo Gohierno lo encuentrajustificado obtenga del Congreso siquiera la duplicación de la partida. VIII CERVANTOFILIA Con motivo de la celebración del tercer centenario del Quijote, nació e1t muchos de los bibliotecarios de América el anhelo de formar una seccíón que contuviera las más notables ediciones castellanas de la inmortal novela, tra– ducciones en los dieziocho idiomas en que se ha vertido, y los principales estudios y críticas que élla ha motivado . Dispertóse también en mí la aspiración rle que la Bibliote– ca de Lima no quedara rezagada en esa competencia, y he acometido la ardua labor, sin solicitar recursos del Te– soro fiscal, y fiando solo el éxito á la buena voluntad ele mis relaciones personales con cervantófilos del extrange– ro, que han obligado mi gratitud respondiendo con gene– rosos obsequios á mi empeño. Así hemos alcanzado ya á poseer las más valiosas edi– ciones castellanas, como las de la Academia, la de Sancha, la de !barra, la de Argamasilla hecha con tipos ele plata, la en miniatura que públicó en París, en 1827, don Joa– quín María Ferrer, capitán que fué en Lima del batallón
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