Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

D. Ignacio Merino, piurano. » -Francisco Laso, tacneño. » Luis Montero, piurano. >, Francisco Fierro, limeño. Aunque el Generalísimo D. José de San Martín no fué litt:rato ni artista, imperioso deber de gratitud obligaba á encabezar la Galería con el retrato del ilustre fundador ele la Biblioteca Nacional. No se ha aspirado, ciertamente, á que los retratos fueran verdaderas obras de arte, pero sí á que alcanzasen á ser copia fiel de fotografías ó de cuadros ch~ fa– milia, y esto se ha conseguido. VIII SALA DE LECTUl,A De los 11,954 volúmenes proporcionados, en el año, á los concurrentes al salón de lectura, apéname consignar que 8,114 han sido de amena literatura. Desconsoladoras deduc– ciones sacará el sociólogo en vista de este elato, pues no se diría sino que nuestros jóvenes cifran empeño, no en ser hom– bres de ciencia y de trabajo, sino en ser poetas y novelistas. IX NECESIDAD DE NUEVO EDIFICIO No es exigencia inmediata, pero sí lo será y muy pre– miosa, antes de pocos años, la construcción de un edificio apro– piado. El actual pudo, hace ochenta años, servir al fin á que

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