Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

Las frases encomiásticas con que la prensa extrangera ha juzga– do el libro Flor de Academias, recompensa satisfactoriamente nuestra iniciativa y nuestra labor. XIII Disposición necesaria. Dije, en mi última Memoria, que es indispensable la expedición ele un decreto en que se <;leclare, por el Supremo G<Jbierno, que los li– bros no pueden ser leídos ó consultados fuera del establecimiento, sal– vo el caso de excepcional necesidad administrativa. Desde 1884 recibo órdenes superiores para entregar obras á de– terminadas personas é instituciones. Rarísima vez ha sido expontánea la devolución. Lo frecuente es que, después de algunos meses de sali– do el libro, tenga yo que emprender enojosa campaña para recobrarlo, lo que me ha ocasionado y sigue ocasionándome desazones con aque– llos que creen que un libro de propiedad nacional es algo como ns 1mltius de la que todos tienen derecho á adueñarse. Es preciso que desaparezca por medio de un decreto este sistema de biblioteca am– bulante, atendiéndose así á mi clamor perpetuo contra un mal que va haciéndose crónico. XIV Galería de retratos. Estimando que en todo pueblo culto es un deber de póstuma justicia nacional tributar homenaje á la memoria de compatriotas que enaltecieron las letras y las bellas artes, creo que la manifestación más sincera de esa justicia hecha al talento de antepasados egregios, es co– locar sus retratos en el salón de lectura de la Biblioteca. He someti lo mi propósito á la aprobación suprema, que no dudo obtener. No se trata de invertir-fuerte suma, pues apenas excederá de 2000 soles el gasto que ocasione dar principio á la formación de la Galería con veinticinco retratos, correspondientes á las notabilidades que paso á apuntar. El Inca Garcilazo de la Vega, cuzqueño. - Don Juan de Espinoza y Medrana, tambiéá cuzqueño, general– mente llamado el L1111arc:fo. Don Pedro de Peralta y Barnuevo, fecundísimo literato limeño. -Don Pablo de Olavide, limeño. Don Hipólito Unánue, tacneño. 3

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