Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

. · DE LA BIBLIOTECA NACIONAL. 7 destinarse para el Archivo los salones que ocupó el «Club Literario>1, d ándose á esta Sociedad el departamento que perteneció á la oficina !le Es– tadística. Así recobrará la Biblioteca el salón en que fné fundada en 1821, y en el que holgadamente pueden colocarse 18,000 volúmenes. No ha sido posible practicar arreglo alguno en los códices del Ar– chivo. Ocho meses, con siete horas de trabajo diario, repartido entre m corto personal de empleados, apenas han bastado para que podamos iecir, sin presuntuosa jactancia, que ha renacido la Biblioteca de Li- ma. Aún los espíritus mas exijentes ó apasionados contra el Director tendrán que convenir en que, si hubiéramos acometido á la véz los ar.– :.eglos de Biblioteca y Archivo, hoy, 28 de Julio, no tendría el país ni Diblioteca ni Archivo. Harto se ha hecho. Manuscritos. ~ f1PASANDO por alto los de Rodrigo Valdez y de Menacho, jesuitas li- ~ meños de gran talento y de vasta erudición, el Cristo revelato del padre Acosta, los trabajos de Avila, Peñafiel, Jáuregui y otros sobre materias teológicas; dejando aparte los ~74 manuscritos de los padres de la Compañía de Jesús, relativos á asuntos canónicos ó filosóficos; : estimando e:Q poco el crecido número de sermones en el estilo gerun– diano de los siglos XVII y XVIII, me contraeré solo á los manuscritos de interés histórico, científico ó literario, que poseyó la Biblioteca. Existieron en ella las Memorias de los vireyes, príncipe de Esqui- 1 ache, duque de la Palata, condes de Castellar y de Superunda, mar– .1ueses de Montesclaros, Villagarcía y Oastelfuerte, obispo Liñán de ( 1;~;neros, Amat, Jáuregui y Croix, todas las que, afortunadamente, se encuentran ya impresas. Se conservaban tambien las Memorias, bas– ta hoy inéditas, de los marqueses de Mancera y de Avilés y la del con– de de Salvatierra. ManuscTitos notables eran, un tratado de Cet1·en:a, lu– joso trabajo caligráfico que perteneció al emperador CáTlos V; un libro de Heráldica, con preciosos dibujos á la pluma; la Crónica agustina de fray Teodoro de Vázquez; una Historiá de Chile por D. Pedro Figueroa y Oórdova, y otra de la misma nación por Basilio de Rojas; el Viaje á la Luna, curioso centón sobre el PeTÚ; ocho p1·oc'esos de la Inquisición de Lima, entre los que se encontraba la causa co_ntra Francisco Moyén; los ,ocabularios de las lenguas cuniva y seteba; y muchos documentos so– hrr la Compañía de Jesús, entre los que se· leían varias cartas autó- ;.,·--f'1,S de los generales de la oTden á los pro-Yinciales en el Perú. J , :ios tenido la buena sueTte de recuperar mas de la mitad de los ma– nuscTitos 'históricos ó curiosos que acabo de enumera!', y enriquecido estti, sección con nue·vas adquisiciones.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx